es que estás ahí...pero ya no estás.
Hay un cielo verde brillante,
expansión de luz,
ensueño de presencia.
Tronchada. Así fue.
Se escurrió de golpe,
en un solo instante,
el pasaje justo entre oscuridad
y luz, del todo a la nada.
Vestigios de tu entorno
esfumados, ¿exististe?
pero aún te veo,
percibo,
me rebelo a la ausencia absoluta,
no comprendo,
por qué de ese modo,
por qué un adiós tan trágico,
cielo verde,
tierra verde,
ausencia incolora.
Se murió la flor.
El néctar se hizo amargo.
Palideció el sol.
Parpadeó la luna.
Sollozaron las estrellas...
y yo...y yo morí también un poco,
de pura tristeza nomás...
| Lizette V. Acuarela: "El colibrí." |