Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...
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sábado, 4 de febrero de 2017

Pesadillas blancas...


De par en par abrió los ojos
en la madrugada.
De par en par...como hojas de ventana.

El cielo era demasiado azul,
el avión despegaba, mientras ella,
desesperada,
golpeaba la escotilla.
La lluvia, en los cristales,
dibujaba llantos detenidos.
Los pájaros, ajenos a su delirio,
dialogaban en trinos, superponiéndose.
Levantó su mano, la puso en la mejilla.
Ardía.
Y en aquella fogata se quemaba la infancia,
el moño gigantesco, el sendero verde, el asma,
su muñeca de goma.
Y el avión partió, y ella iba sentada,
amarrada por un cinturón, rodeando su rodilla.
Quiso bajarse y un espejo roto le devolvió
su rostro. Sólo lo había conocido en la fotografías
amarillas.
 Demasiado pequeña para saltar al vacío.
Volvió sobre sus pasos.
Se sentó en una nube, blanca, muy blanca.
Reía a carcajadas pescando arañas negras.
Se balanceó despació en el columpio gris.
Cantando canciones la encontró la aurora.

...

Se quedó callada. Enmudeció de prisa.
Se extravió en la fronda verde del mimbre.

...

Nadie volvió a verla...
ni siquiera ella misma.***

Y se desdibujó....y volvió en trazos diferentes.










Texto: mao.
Fotógrafo: Artaleph

lunes, 8 de diciembre de 2014

Onírico.


Hoy, de puro gusto nomás,
se ha dedicado de lleno
a escuchar el sonido repiqueteante
de las gotas de lluvia
en las chapas de zinc.
Apagó cualquier aparato
tecnológico que comunicara
con el exterior.
Al cerrar toda conexión exterior
aparecieron sonidos y ruidos inesperados.
Estaban ahí, desde antes...sólo que  
no los había percibido.
Un perro ladrando sistemáticamente
en el mismo lugar.
La sirena ululando, lejana, inquietante.
Las voces en algunas casas vecinas.
Algún portazo.
Las patitas de las calandrias en el techo.
El aviso insistente de un benteveo.
Asomada en la ventana, a través de los vidrios,
vio un diminuto colibrí, engalanando el jardín.
Se detuvo. Sobre una fina rama desplegó sus alitas.
Estiraba su cuello tan largo como su pico rascando
sus plumitas. Se sacudía y las alas batidas eran
un tecnicolor en verde y azul.

El sonido de la lluvia al caer es musical.
Repica en las tejas, en las hojas de las plantas,
calles y veredas, en los paraguas, en los cuerpos desprotegidos,
en los troncos secos, los lomos de las vacas, las plumas de las aves.

Cerró los ojos y vio...caían pétalos lila de los viejos puentes,
debajo niños de ojos grandes y piel cetrina miraban azorados
el paso de los automóviles en el intrincado rulo de las rutas de Porto Alegre al cruzarse.
 Una mujer tristísima miraba sin ver. Un bebé
en brazos ignoraba aún cuál sería su destino. Casas sin puertas. Refugios al paso. Perros famélicos. LLantos sin lágrimas.
Desesperanza.

¡Apretó tanto sus párpados!.. y desfilaron ante ella
escenarios llenos de ilusiones mágicas en movimiento,
manos entrelazadas, cuerpos moviéndose al unísono.
Escuchó con nitidez la música, esos acordes tan bellos,
dramáticos, cansinos...y soñó.

Truenos. Truenos. Y aquél perro...
Creyó oír el antiguo mugir de las vacas en el potrero
ahora vacío.
En un tiempo lejano eucaliptus altísimos 
se esmeraban en tocar las nubes a su paso.
Un rayo. Fuego. Astillas. Carbón.
Y ahora un silbato, la cancha, los niños...
cosas que no importan, flores secas,
el lento respirar de los perros en sus cuchas,
los zapatos de tacón sobre la silla,
un vestido negro en la percha...
imágenes, recuerdos.

La lluvia, esa mágica hechicera...
siempre la había sentido así.
Le gustaba verla caer, vertiginosamente,
como atormentada.. o suave, como caricia.
Y también ver un vislumbre de sol
en esos estados intermedios, cuando el cielo
aún no se decide a llorar, contemplar o reír.

En una calle angosta de adoquines
los faroles anunciaban que la noche estaba allí.
Era otro el sonido de las huellas, sus huellas,
en aquel arrabal sin tregua que la vida 
le ofrecía...o le quitaba...era según cómo
lo mirase.

Las casitas de cartón, madera y lata
exhibían con descaro una pobreza 
desprovista de encantos.
Caballos flacos y macilentos,
ojos de miradas lejanas,
flores mustias.

En algún lugar, otro lugar
alguien tocaba el saxo
sólo para ella.
Unas notas quedas, suspendidas,
agridulces, sin fama, anónimas.
Sólo eran para ella...lo sabía,
lo sintió en el alma.

El viento huracanado
le sacó el sombrero
una mañana que aún no había nacido.
En los pórticos grises
palomas grises
arrullaban el amanecer
sin saberlo.

Una falda enredada
en la zarzas. 
Una luna. Dos estrellas.
Y un lobito de río
que marcó sus patitas
cerca de la orilla.

Alguien dijo que si,
que era un poco extraña.
Ella no escuchó.
Caminó. Sonrió.
Si aún la dañaban
las piedras en sus pies
nada dijo, nada hizo.

En un ventanal sin vidrios
se escondió la luna
que era de plata.
En el lago los cisnes
no eran negros.
Los heraldos de Vallejos
tampoco.
Y no era la muerte.
Lo supo.
Lo intuyó.
Lo sabía desde siempre.

Un pétalo de seda
flotaba en el aire.
Mil libros fantásticos
se hicieron añicos.
Estalló el silencio
en voces y trinos.

Amaneció por fin...***




                                                               Versos: M.A.O
                                                              Fotografías: I II y III M.A.O
                                                                                  IV foto web.



Quieto...
...en vuelo...
....surcando cielos infinitos...

El amanecer la encontró de pie...caminaba...despierta.

viernes, 24 de octubre de 2014

RETACITOS V.

L'OBSCUR

Acluca els ulls i sentiràs encara
com batega la llum, luxuriosa.
Ara, com que el que toca és persistir,
no et podràs pas refugiar en l'angoixa
ja que tot té aquell deix de placidesa
que captiva els sentits. Per tant, no et vulguis
gaire sotmès a res, fres per manera
d'oblidar els atzucacs i les temences,
posa més noms encara a les vellíssimes
imatges de l'enyor que et regeneren
la pell del setiment i repeteix-te
les paraules que quesi has desaprès,
que quan l'obscur t'encengui la mirada
no et faci tornaveu cap llei de dubte.


LA OSCURIDAD

Cierra los ojos y sentirás aún
cómo palpita la luz, lujuriosa.
Ahora, como lo que toca es persistir,
no te podrás refugiar en la angustia
ya que todo tiene aquel deje de placidez
que cautiva los sentidos. No te quieras, pues,
demasiado sometido a nada, haz lo posible
por olvidar los callejones sin salida, los temores,
da más nombres aún a las viejísimas
imágenes de nostalgia que te regeneran
la piel del sentimiento y repítete
las palabras que casi has olvidado,
que cuando la oscuridad te encienda la mirada
no resuene en ti ninguna duda.



                                POESÍA de Miquel Martí i Pol
                                 LIBRO: "DESPUÉS DE TODO".


...Y detrás de una larga y agónica noche, llegará el amanecer....


Fotografía: M.A.O

sábado, 26 de julio de 2014

Sueño eterno...

No era un laberinto, no.
Un largo pasillo, no.
Una vereda oscura...no.
Era la antesala mostaza de lo oculto,
la recta antes de la curva presentida,
la luz, un instante antes de la oscuridad plena,
pista de patinadores sin patines,
círculo imperfecto,
habitación sin ventanas,
celosías rotas,
cortinas al viento,
desflecadas de ayeres,
inoportunamente claras,
y detrás....¿existía?
y justo allí....¿dónde?
Y entonces fue así:
sus pies, gacelas errantes,
prados arrasados, terrón de greda,
los tacos, repiqueteo monótono,
eco que se pierde,
planta que desliza, tobillos en quiebre,
curvas que se mezclan, lajas rotas,
medias en red, falda ceñida,
y después las manos, dedos trenzados,
loca carrera, latidos desbocados,
la montaña es lejana, lejana,
crines al viento, alazán que vuela,
cabellos dorados, violines, tubas, violas...
y otra vez aquélla, la curva desesperada,
buscar el barranco, no hallarlo,
precipicio de luces, ojos extraviados,
voces superpuestas, lejano bandoneón,
el Sena, París, Montmartre.
El patio de su casa, el ceibo,
la fila de rosales, caleidoscopios de rocío,
la escarcha en las hierbas,
una bicicleta roja,
la caída, el grito, el silencio, 
hematomas violeta, violetas en invierno,
elásticos alambrados, horizontes infinitos,
niñez, niña...niñez.
Y todo cae a sus pies, derrumbado,
se estruja el pasado como bolita de papel de diarios,
desandan los tacos a golpecitos rítmicos,
baila, baila..y todo queda atrás.

Se trizó el peor de los recuerdos.
En añicos cayeron oprobios y cansancios.
Despeñóse la mentira, cayó de bruces el odio.
La burla, tan cruel, giró sobre sí y perdió
dirección y sentido. Toda la maldad precipitó,
convirtiéndose en la mismísima nada.


La falda, los labios, los tacos,
la pista, la música, la danza.

La esperanza se alzó de puntitas.
Clareó un destello imprevisto más allá
de cualquier cortinado.
Giros, giros, giros...
ya todo es posible,
la música en el cuerpo,
en los pies, alas.


Sin aviso apareció la luna.
Era su luna, era de plata.
La arena blanca, muy blanca, muy blanca.
Las olas de espuma. 
El mar la miraba.
Descalza bailaba, danzaba su cuerpo,
soñaba su alma.

Y una noche azul, de esas que no existen,
la atrapó una nube, 
se enredó en las notas,
tropezó en el aire,
perdió sus zapatos...

y desde esa noche, azul como tantas,
dicen que la ven,
pero nadie la ha visto,
baila entre las olas,
una eterna danza.***

                                                          Texto: M.A.O
Castillos de sueños, aullidos urbanos, danzas de asfalto y soles escondidos...


Mujer que le danza a la luna....sueños de plata...




Imágenes: web