Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...
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domingo, 12 de abril de 2020

En tanto mis ojos...

Sentada allí, frente al ventanal...
serenos los pájaros,
serena la brisa,
tumultuosa su alma.
Y la música, eterna compañera,
expandiéndose al compás
del palpitar en sus venas,
abriendo cofres de recuerdos,
sanando algunas heridas,
dulcificando sinsabores.

La fiesta de las rondas,
la biblioteca vidriada,
los tacos altos,
el pañuelo bordado,
los macachíes rosa.

El vuelo en sus brazos,
la falda tableada,
ideales intactos,
la vida por delante.

Los años que pasan,
escenarios cambiantes, 
la mirada asombrada...
a pesar de todo,
a raíz de todo.

Y el sendero actual,
despoblado de otros pasos,
fantasmas amados
acompañan su marcha.

Frente al ventanal,
un pocillo humeante,
un libro entreabierto,
las luces  titilantes.

Y así siguen pasando,
cual diapositivas,
los fragmentos desordenados
de su alma,
acunados por voces
poco a poco olvidadas...

Notas en el piano,
luna plateada,
hojas blancas.

Es noche y te traigo,
frente al ventanal
me miras...
Y todo se esfuma,
en una cometa
de estrellas doradas.***



¿Y acaso dependía de alguien más lo que ella recordara?

sábado, 7 de enero de 2017

"Libélula."



 Nada vi, más allá de todo el atardecer confinado entre sombras.
 Nada vi y todo lo absorbieron mis ojos, hasta rescatar su presencia de equilibrista.
 No era imprescindible, o quizá si, ella detuvo su vuelo en un ángulo de la penúltima rama.
 Yo, detuve mirada y cámara en el mismo lugar...entonces fue inevitable el encuentro.-
                                                                                                                            mao.






sólo tu aleteo, un corte a la brisa que pugnaba suavemente por pasar...


PH mao.

jueves, 19 de febrero de 2015

Sumergirse...


El blues, el melancólico blues...
Acercó la taza, dio vueltas
ceremoniosas con el índice
en el borde,
borde que alberga marcas,
marcas de labios,
rastros de sabor.
Y cerró los ojos,
moviendo el rostro
al mismo tiempo que el té.
Compás, compás...
 entrevió sus fantasmas,
otra vez, una vez más. 
Una nota, otra, otra más.
Languidecía la noche
de algodonoso gris, 
de terciopelo azul,
de tristeza incolora.
Y ella, allí....
soñando con bailar,
tratando de olvidar,
desmenuzando angustias
en pétalos de seda,
dando vueltas con el índice
en la taza de té.
El blues desarmando
estructuras remanidas,
dibujando espirales
en el aire,
arqueando quiebres
sin destino,
exhalando melancolías
sin tiempo,
aromas lila,
sabor a frambuesas,
suave, suave...
el borde boquiabierto
de la taza,
taza pintada con manzanas rojas,
verdes hojas,
esperanza verde,
verdes potreros,
flores silvestres,
rosas rojas,
suspiros...

los últimos, si...
quizá sean los postreros...***


                                                                Versos: mao.


POR TI
"Por ti" , Artista: CHARO ROMERO, México.





domingo, 15 de febrero de 2015

Absurdo.



Acordes de jazz, 
y su recuerdo ahí, inamovible.
Antes, una pava y el vapor,
una taza de té, 
cuatro pasos armónicos,
un deseo latente.
Es fresca la brisa,
penetra por las persianas,
arrastra besos olvidados,
desvanes vacíos,
ojeras oscuras,
aroma de fresias,
azahares blancos.
Y las voces...
todas las voces
que tuvo,
todas y la misma voz,
diciendo,
diciéndole,
y después...
silencio.

         ...

Subió por la vieja escalera.
Cada paso que daba
le taladraba el pecho.
Volver.
A la casa de todos,
al refugio de nadie,
descascarando rostros,
evitando mirarlos,
 antiguos retratos,
los objetos...tan quietos,
tan solos, tan desprovistos
de historia.
Ahora...qué importancia
tenía volver.

            ...

Lejano, el tren exhalando
aromas del campo
antes recorrido,
lamento certero
de un tiempo que
ahora habitan los fantasmas.
Su risa, las risas,
las manos que plantan,
cosechan, barajan,
los perros que corren
y vuelven, exhaustos,
las voces, las voces,
habitan la casa.

           ...

En la ceremonia
todo está previsto.
Papeles, palabras,
el beso, saludos,
sonrisas, 
promesas,
adioses,
rupturas,
los espejos rotos,
la rosa en la copa,
la copa vacía,
ventanal abierto,
la luna, indiferente,
la noche, con estrellas,
los trajes, de fiesta,
marionetas laxas,
marionetas rotas.

            ...

Las cartas. Sus cartas.
Se esfumaron todas.
Dieron volteretas.
Cayeron de bruces.
Bailaron un tango,
tristisimo...
Mostraron sus flancos,
se hicieron vulnerables.
Lloraron.
Lloraron.
Giraron, abísmicas.
En caleidoscopio
pisaron el borde
y cayeron, graves,
y ya sin palabras.

           ...

Un día, cualquier día,
recordó que todo se le había olvidado.
Dio vueltas y vueltas,
buscó en los cajones,
dio vuelta el reloj
atrasó las horas,
se miró al espejo,
encontró a una extraña.
Tuvo tanta, pero tanta pena.
No le dijo nada.

            ...

Saltó la ventana.
Bebió la mañana.
Se arrojó en los brazos
del viento, que pasaba.
Se marchó hacia un mundo
despojado de nombres,
recuerdos, sabores,
perfumes,
atisbo de calma...

            ...

Quebró con una piedra
tres cocos de yatay.
Bebió el agua fresca
de la vertiente.
Se quitó el vestido.
Se cubrió de trinos.
Caminó en el agua...

Y se hundió despacio,
como si danzara.***

                                                                   Texto: M.A.O

...y no fue posible volver el tiempo atrás...

domingo, 8 de febrero de 2015

Rêves...


Cuando respira el aroma de las 
flores blancas, tan blancas...
perfume de ámbar...
recorre pasillos de celosías abiertas
con antiguos retratos
de gente que desconoce,
alfombras azules con flecos de seda,
palacios marinos
sin tiempo, a destiempo,
recuerda canciones
que nunca ha cantado,
y escribe poemas
tan sólo en el aire.

Entonces recuerda
sus pasos, su huella, 
vuela su negro vestido de gasa
entre luciérnagas doradas.
Una vieja hamaca
la mece, la mece,
ella piensa ahora,
pero sin palabras.
Cómo será eso, se dice,
ligera, cómo será eso
de andar laberintos
con aroma a ámbar.

Desgranan acordes
dulces, las guitarras,
las cuatro guitarras
gitanas, gitanas.

Ella no las oye.
Anda por callejas
de un tiempo lejano.
Recodo, al camino
lo tiene sin cuidado.
Ella desvaría,
el cabello al viento
dibuja la brisa
un pálido velo.

Se muere, se muere.
Que de amor se muere...
pero no lo saben
las notas dulzonas
que en la carretera
se alejan, impías,
hacia otros lares.

Balcón desolado
sin flores, sin flores.
Le tocan campanas
de alborada ausente,
camino de altos cipreses
en filas,
lejanos tacones,
manos como alas.

Por ese pasillo
la arrastran sus sueños,
la obligan, la atizan,
la envuelven...
la salvan.***


Mujer y mar
El mar, el mar...era su camino...lo sabía..



Texto: M.A.O
Obra de Arte: "Mujer y mar."
Artista: ROBERTO VILLENA PIERA.
País: España.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Onírico.


Hoy, de puro gusto nomás,
se ha dedicado de lleno
a escuchar el sonido repiqueteante
de las gotas de lluvia
en las chapas de zinc.
Apagó cualquier aparato
tecnológico que comunicara
con el exterior.
Al cerrar toda conexión exterior
aparecieron sonidos y ruidos inesperados.
Estaban ahí, desde antes...sólo que  
no los había percibido.
Un perro ladrando sistemáticamente
en el mismo lugar.
La sirena ululando, lejana, inquietante.
Las voces en algunas casas vecinas.
Algún portazo.
Las patitas de las calandrias en el techo.
El aviso insistente de un benteveo.
Asomada en la ventana, a través de los vidrios,
vio un diminuto colibrí, engalanando el jardín.
Se detuvo. Sobre una fina rama desplegó sus alitas.
Estiraba su cuello tan largo como su pico rascando
sus plumitas. Se sacudía y las alas batidas eran
un tecnicolor en verde y azul.

El sonido de la lluvia al caer es musical.
Repica en las tejas, en las hojas de las plantas,
calles y veredas, en los paraguas, en los cuerpos desprotegidos,
en los troncos secos, los lomos de las vacas, las plumas de las aves.

Cerró los ojos y vio...caían pétalos lila de los viejos puentes,
debajo niños de ojos grandes y piel cetrina miraban azorados
el paso de los automóviles en el intrincado rulo de las rutas de Porto Alegre al cruzarse.
 Una mujer tristísima miraba sin ver. Un bebé
en brazos ignoraba aún cuál sería su destino. Casas sin puertas. Refugios al paso. Perros famélicos. LLantos sin lágrimas.
Desesperanza.

¡Apretó tanto sus párpados!.. y desfilaron ante ella
escenarios llenos de ilusiones mágicas en movimiento,
manos entrelazadas, cuerpos moviéndose al unísono.
Escuchó con nitidez la música, esos acordes tan bellos,
dramáticos, cansinos...y soñó.

Truenos. Truenos. Y aquél perro...
Creyó oír el antiguo mugir de las vacas en el potrero
ahora vacío.
En un tiempo lejano eucaliptus altísimos 
se esmeraban en tocar las nubes a su paso.
Un rayo. Fuego. Astillas. Carbón.
Y ahora un silbato, la cancha, los niños...
cosas que no importan, flores secas,
el lento respirar de los perros en sus cuchas,
los zapatos de tacón sobre la silla,
un vestido negro en la percha...
imágenes, recuerdos.

La lluvia, esa mágica hechicera...
siempre la había sentido así.
Le gustaba verla caer, vertiginosamente,
como atormentada.. o suave, como caricia.
Y también ver un vislumbre de sol
en esos estados intermedios, cuando el cielo
aún no se decide a llorar, contemplar o reír.

En una calle angosta de adoquines
los faroles anunciaban que la noche estaba allí.
Era otro el sonido de las huellas, sus huellas,
en aquel arrabal sin tregua que la vida 
le ofrecía...o le quitaba...era según cómo
lo mirase.

Las casitas de cartón, madera y lata
exhibían con descaro una pobreza 
desprovista de encantos.
Caballos flacos y macilentos,
ojos de miradas lejanas,
flores mustias.

En algún lugar, otro lugar
alguien tocaba el saxo
sólo para ella.
Unas notas quedas, suspendidas,
agridulces, sin fama, anónimas.
Sólo eran para ella...lo sabía,
lo sintió en el alma.

El viento huracanado
le sacó el sombrero
una mañana que aún no había nacido.
En los pórticos grises
palomas grises
arrullaban el amanecer
sin saberlo.

Una falda enredada
en la zarzas. 
Una luna. Dos estrellas.
Y un lobito de río
que marcó sus patitas
cerca de la orilla.

Alguien dijo que si,
que era un poco extraña.
Ella no escuchó.
Caminó. Sonrió.
Si aún la dañaban
las piedras en sus pies
nada dijo, nada hizo.

En un ventanal sin vidrios
se escondió la luna
que era de plata.
En el lago los cisnes
no eran negros.
Los heraldos de Vallejos
tampoco.
Y no era la muerte.
Lo supo.
Lo intuyó.
Lo sabía desde siempre.

Un pétalo de seda
flotaba en el aire.
Mil libros fantásticos
se hicieron añicos.
Estalló el silencio
en voces y trinos.

Amaneció por fin...***




                                                               Versos: M.A.O
                                                              Fotografías: I II y III M.A.O
                                                                                  IV foto web.



Quieto...
...en vuelo...
....surcando cielos infinitos...

El amanecer la encontró de pie...caminaba...despierta.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Elixir...

Hizo un esfuerzo...se aferró al picaporte,
dobló sus dedos, abrió la puerta...salió.

Afuera el  viento le sacudió su prisa
en el rostro pálido.

Empujó sus pies. Caminó.
Tan ardua empresa le encendió
rubores tenues en la piel de seda.

Tacones. Veredas.
Jazmines de nadie
le dieron su aroma
prendido en el pelo.

Apuró la marcha.
Estiró sus pasos.

Lejana, escuchó la
música, la que tanto amaba...

La sintió en su cuerpo.
Entrecerró sus ojos.

Los abrió...

y ahora giraba, sin saber cómo...
mientras, su figura frágil
dibujaba formas en los espejos
del salón.

Danzaba...nada importaba ya.***



Danza....moriría si no lo hiciera...



Textos: M.A.O

Fotografía: WEB.

miércoles, 29 de octubre de 2014

Rose.

Temprano.
Muy temprano.
El sol asomaba.

Cuajaba el rocío
en sus tersos pétalos de seda.***

Agregar leyenda
...y fue así...como jamás lo pensó....

miércoles, 15 de octubre de 2014

Etérea.

Telón. Las luces.
Ella baila.
Y mientras, la música
invade sus pies, sus manos,
su cintura.
Danza. Y todo lo olvida.
Sólo recuerdos mágicos
la atraviesan.
Inmune al dolor.
Se desplaza.
El escenario es pista,
es roca, es río...

Y todo lo olvida...

Las manos, los giros,
las palmas, sonidos.
Es muñeca rota,
herida, maltrecha.
Ella baila.

Y todo lo olvida.

Dibuja en el aire
alas de colores,
nubes que viajan,
estrellas fugaces,
margaritas rojas,
besos de terciopelo azul,
trinos matinales,
juegos de niña,
lentejuelas de oro,
soles de noche,
árboles sombríos.


Y llora, llora, llora..
en blanco abanico
despliega su risa.

Y todo lo olvida.
Mientras ella baila,
ya no existe el mundo,
tan sólo la música,
el ritmo, los pasos,
gira, gira, gira....

Que la han visto, dicen,
que no saben cuándo,
que aparece a veces
cuando el cielo es tapiz
azulado, soporte de estrellas,
marco de la luna.

Ella no los ve.
Ella sólo baila.
Ballerinas rosa,
vestido de gasa,
cabellos al viento,
ella sólo baila...

Y todo lo olvida
mientras se desplaza,
como un sueño triste,
cual melancolía,
en el borde mismo
del abismo oscuro
que tanto la atrae,
casi la hipnotiza.

Al amanecer,
sola, la cornisa,
recuerda su paso
de muñeca rota,
de muñeca herida...***






Dicen que la vieron...nadie pudo asegurarlo...







                                                                                           mao

sábado, 26 de julio de 2014

Sueño eterno...

No era un laberinto, no.
Un largo pasillo, no.
Una vereda oscura...no.
Era la antesala mostaza de lo oculto,
la recta antes de la curva presentida,
la luz, un instante antes de la oscuridad plena,
pista de patinadores sin patines,
círculo imperfecto,
habitación sin ventanas,
celosías rotas,
cortinas al viento,
desflecadas de ayeres,
inoportunamente claras,
y detrás....¿existía?
y justo allí....¿dónde?
Y entonces fue así:
sus pies, gacelas errantes,
prados arrasados, terrón de greda,
los tacos, repiqueteo monótono,
eco que se pierde,
planta que desliza, tobillos en quiebre,
curvas que se mezclan, lajas rotas,
medias en red, falda ceñida,
y después las manos, dedos trenzados,
loca carrera, latidos desbocados,
la montaña es lejana, lejana,
crines al viento, alazán que vuela,
cabellos dorados, violines, tubas, violas...
y otra vez aquélla, la curva desesperada,
buscar el barranco, no hallarlo,
precipicio de luces, ojos extraviados,
voces superpuestas, lejano bandoneón,
el Sena, París, Montmartre.
El patio de su casa, el ceibo,
la fila de rosales, caleidoscopios de rocío,
la escarcha en las hierbas,
una bicicleta roja,
la caída, el grito, el silencio, 
hematomas violeta, violetas en invierno,
elásticos alambrados, horizontes infinitos,
niñez, niña...niñez.
Y todo cae a sus pies, derrumbado,
se estruja el pasado como bolita de papel de diarios,
desandan los tacos a golpecitos rítmicos,
baila, baila..y todo queda atrás.

Se trizó el peor de los recuerdos.
En añicos cayeron oprobios y cansancios.
Despeñóse la mentira, cayó de bruces el odio.
La burla, tan cruel, giró sobre sí y perdió
dirección y sentido. Toda la maldad precipitó,
convirtiéndose en la mismísima nada.


La falda, los labios, los tacos,
la pista, la música, la danza.

La esperanza se alzó de puntitas.
Clareó un destello imprevisto más allá
de cualquier cortinado.
Giros, giros, giros...
ya todo es posible,
la música en el cuerpo,
en los pies, alas.


Sin aviso apareció la luna.
Era su luna, era de plata.
La arena blanca, muy blanca, muy blanca.
Las olas de espuma. 
El mar la miraba.
Descalza bailaba, danzaba su cuerpo,
soñaba su alma.

Y una noche azul, de esas que no existen,
la atrapó una nube, 
se enredó en las notas,
tropezó en el aire,
perdió sus zapatos...

y desde esa noche, azul como tantas,
dicen que la ven,
pero nadie la ha visto,
baila entre las olas,
una eterna danza.***

                                                          Texto: M.A.O
Castillos de sueños, aullidos urbanos, danzas de asfalto y soles escondidos...


Mujer que le danza a la luna....sueños de plata...




Imágenes: web


miércoles, 28 de mayo de 2014

Todo y nada...al unísono.



Esa estrella existía, antes de que la mirara.
Estuvo ahí, millones de años, mas no existía para mi.
Un instante tan sólo, levantar la mirada, verla titilar...
y ya nada es igual, ahora se que existe, aún cuando
no puedo asegurar que ella sepa que existo yo.

Un peldaño. Otro. Otro más.
Subir o bajar, no es igual para mi, ni para ti.
Para la escalera es igual. Desconoce su doble vía,
no trama sobre posibles caídas, resbalones o
ansiosos saltos de dos en dos.
Sólo está. Está de estar. De sólo estar.

Vi la hoja del álamo planear suavemente.
Suspendida en la levedad de la brisa, grácil.
Un giro, un leve deslizamiento, un aterrizaje previsible. 
Y su primer y último vuelo quedaron en mi retina,
aún la veo...ahora no tan nítida, confundida con otras
tantas que cayeron por ahí y arrastró el viento, sin
cortesía, sin permiso, sin avisos...

Sus ojos estaban empañados por el tiempo.
Habitaba las esquinas, cualquiera de ellas.
Y un buen día desapareció. Fue un mal día entonces.
Aún la busco al transitar las calles que solía 
andar a su vez, siempre quieta, distante, como
dejándose ir.
Me pregunto si existí para ella en la caricia
que le daba al pasar. Nunca se puede asegurar
los significados del otro.

El mismo árbol, el mismo lugar, gentes parecidas.
Un atardecer. Cientos de ellos. Infinitos. Todos
diferentes. La magia del sol que se marcha.
Las sombras dibujando despedidas.
La luna mirando sin mirar.
Mis ojos los beben cada vez, como se bebe el
agua fresca o el rostro amado...ansiosamente,
sin respiro, hasta la saciedad efímera,
hasta que regrese la sed.

La arena, la playa vacía, el río que pasa,
que siempre se va. Los pasos hundidos 
en la arena blanca, las huellas desnudas,
el brillo en el agua, miradas que brillan...
hay miles de peces bailando en el agua,
la risa, sus manos, la tarde que cae.


Camino sin prisa. Soy libre de pura alegría.
Estallan mis sienes en soles redondos.
Navegan mi cuello besos infinitos.
Abanicos cálidos se abren en mis manos.
Cuando todo es bello sólo hay que aceptarlo.
Ninguna pregunta.
Ninguna respuesta.
Me abrazo al ocaso para despedirlo.
Lo abrazo, me abraza...y un silencio
lleno de música y vuelos, 
me anida en el pecho,
y ya no se marcha.***


                                            Texto y fotografía: M.A.O



Recordé las estrellas de tus ojos...y las vi en el río, frente a mi.
                                   

domingo, 2 de febrero de 2014

FISURAS.



Me refugio, la lluvia es un nido
y me acuna.
Anoche la luna, mi luna, se desgajó
sin quererlo.
Quizá fueron duendes bromistas
que la apartaron de mis ojos.
Cierro mi mano, en mi puño
reside el mundo.
Siempre que llueve sucede así,
es mi milagro predilecto.
Arriba y abajo las gentes
atraviesan calles inundadas.
Chocan los paraguas
en angostas veredas.
Los zapatos pisan 
baldosas flojas, indiscretas.
Un trueno alardea,
con su ronca voz.
Ladra un perro,
desesperado.
Y mientras, aquí,
dentro de mi,
navegan plácidas imágenes
de lo amado, protegidas
del mundo, serenas.
Pero amaina la lluvia
y el afuera se asoma,
vertiginoso, a cuñas,
empeñosamente.
Y es una melodía tan suave
la lluvia, tan armónica
en su caída, una canción.
Polvareda de luz,
distancia.
¿Para qué aferrarse?
Somnoliento atardecer
de un año cualquiera,
de un único instante,
de un recuerdo nítido.

               ...

Y se ha marchado la tarde,
en caleidoscopios multicolores.
No llueve ya, tampoco hay luna.

               ...

A menudo me pregunto
acerca de cuestiones
que no resuelvo, ni quiero...
es como navegar en una
barca gris
en medio del mar,
del mar azul,
azul como trazo de crayon.

               ...

Y cesó la lluvia, igual que la esperanza.
Se fue, plegó las alas y se marchó.
Dicen que es un mundo más hermoso,
sueñan que es un mundo.
Aferrada a la jangada
me desangro en sueños,
pero ellos no lo saben.

               ...

Era pequeñita, indefensa, frágil.
Quise salvarla, prometerle el nido
del que había caído.
Pero la naturaleza tenía otros planes,
y entre ellos no figuraba su futuro.
Última bocanada de aire entrecortado
entre mis manos, junto a mi pecho,
y quedó así, ojitos abiertos, cautiva
del destino que le dio las alas y le impidió 
volar...

                  ...

Cifraba las horas para que creciera.
La pensé de alitas extendidas,
de rama en rama, de cielo en cielo.

                  ...

Ahora la cobija un cielo imaginario,
el mismo que sueño para mi...***



                                                              TEXTO y 
                                                            FOTOGRAFÍA: M.A.O 



Y no regresarás...