Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...
Mostrando las entradas con la etiqueta pasado. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta pasado. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de febrero de 2015

Absurdo.



Acordes de jazz, 
y su recuerdo ahí, inamovible.
Antes, una pava y el vapor,
una taza de té, 
cuatro pasos armónicos,
un deseo latente.
Es fresca la brisa,
penetra por las persianas,
arrastra besos olvidados,
desvanes vacíos,
ojeras oscuras,
aroma de fresias,
azahares blancos.
Y las voces...
todas las voces
que tuvo,
todas y la misma voz,
diciendo,
diciéndole,
y después...
silencio.

         ...

Subió por la vieja escalera.
Cada paso que daba
le taladraba el pecho.
Volver.
A la casa de todos,
al refugio de nadie,
descascarando rostros,
evitando mirarlos,
 antiguos retratos,
los objetos...tan quietos,
tan solos, tan desprovistos
de historia.
Ahora...qué importancia
tenía volver.

            ...

Lejano, el tren exhalando
aromas del campo
antes recorrido,
lamento certero
de un tiempo que
ahora habitan los fantasmas.
Su risa, las risas,
las manos que plantan,
cosechan, barajan,
los perros que corren
y vuelven, exhaustos,
las voces, las voces,
habitan la casa.

           ...

En la ceremonia
todo está previsto.
Papeles, palabras,
el beso, saludos,
sonrisas, 
promesas,
adioses,
rupturas,
los espejos rotos,
la rosa en la copa,
la copa vacía,
ventanal abierto,
la luna, indiferente,
la noche, con estrellas,
los trajes, de fiesta,
marionetas laxas,
marionetas rotas.

            ...

Las cartas. Sus cartas.
Se esfumaron todas.
Dieron volteretas.
Cayeron de bruces.
Bailaron un tango,
tristisimo...
Mostraron sus flancos,
se hicieron vulnerables.
Lloraron.
Lloraron.
Giraron, abísmicas.
En caleidoscopio
pisaron el borde
y cayeron, graves,
y ya sin palabras.

           ...

Un día, cualquier día,
recordó que todo se le había olvidado.
Dio vueltas y vueltas,
buscó en los cajones,
dio vuelta el reloj
atrasó las horas,
se miró al espejo,
encontró a una extraña.
Tuvo tanta, pero tanta pena.
No le dijo nada.

            ...

Saltó la ventana.
Bebió la mañana.
Se arrojó en los brazos
del viento, que pasaba.
Se marchó hacia un mundo
despojado de nombres,
recuerdos, sabores,
perfumes,
atisbo de calma...

            ...

Quebró con una piedra
tres cocos de yatay.
Bebió el agua fresca
de la vertiente.
Se quitó el vestido.
Se cubrió de trinos.
Caminó en el agua...

Y se hundió despacio,
como si danzara.***

                                                                   Texto: M.A.O

...y no fue posible volver el tiempo atrás...

martes, 4 de noviembre de 2014

Era...

   

El silencio era casi patrimonio
de aquellas madrugadas frías.
Dormía el pueblo entero
sueños de horizontes lejanos,
personajes diferentes,
días sin rutina.
Él, despertaba antes,
mucho antes de que todo despertara.
Ardían discretos los leños en 
la pequeña salamandra.
La pava hacía ese ruido 
particular, único, acercándose
al justo punto...antes del hervor.
El mate, amargo.
Papeles, boletas, documentos.
Manos de dedos gruesos, toscos,
pero seguros. Incapaces de tocar
un piano. Ejecutivos en su oficio.
Oficios...profesiones....opciones...
prisiones.
Y alguien le había dicho que ella 
corría en aquel patio.
Lo recordaba. Cuando ella murió
sólo tenía cinco años.
Creyó haber olvidado. Vivió.
Derribó barreras. Construyó.
¿Fue feliz...? No lo se...no lo supo.
El mate. La pava. Los números. La radio.
Madrugadas de pueblos chicos
con cielos azules, con muchas estrellas.
Gallos despertando el día.
Jardines con malvones y cascadas con picaflores.
Bares en algunas esquinas.
Domingos de carreras y cantina.
Sulkis tirados por caballos zainos.
Billar. Truco. Caña.
Camisa celeste. El viento. Los recuerdos.
El dolor. La sangrante cicatriz.
Verano con madrugadas sin luna.
Sopor.
Miró sin ver. No dijo adiós.
Se columpió de puro hartazgo.
Y se marchó para siempre.
Tarde de sol abrasador.
Tumbas blancas. Cipreses verdes.
Arrullos tristes de palomas grises.

Le dije adiós...***

..No se si existías.....o te imaginé...


...pero sigo esperando tu regreso....
Pintura de Julio Lorente. "Silencio."





                                                                                                                                      TEXTO: M.A.O