Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...
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viernes, 16 de agosto de 2019

Signos.

Sin espejos, no la ha visto caer,
sobradamente sabe que es una lágrima.
Y mientras mira, sin ver quizás, piensa 
que ya es tiempo de dejarlas correr,
hasta que se agoten en medio de la angustia,
hasta que truequen en sonrisas tibias, en 
carcajadas francas.
Y nada le parece en este instante más bello
que el sonido acompasado del reloj de pared,
y aquellas campanadas, con sabor a natillas
y perfume a leña, con trinos de pájaros en la 
aurora y lánguidos crespines en los atardeceres.
Entonces dibuja, dibuja líneas rectas y curvas,
traza callejuelas de tierra y empedradas,
recorta retazos estampados, mientras oye el
rítmico pedal en la máquina de coser;
más allá de las ventanas los naranjos de verano,
en la esquina el cedrón, sobre la veredita la planta
de la fortuna, las voces que regresan, una tras otra,
todas a la vez...
Noches frías crepitantes al fuego de la vieja cocina.
Mates que pasan de mano en mano,
tazones de loza, el cajón de los cubiertos,
las pavas negras, siempre con agua caliente,
las estampas de Molina Campos en la pared,
los calendarios, las fuentes rectangulares...

Doce campanadas en el viejo reloj.
Presidiendo el comedor los retratos ovalados de los abuelos.

Ha visto partir a tantos ya...todos amados.
Se aferra a los relatos, a la memoria,
los trae una y otra vez.
Se siente así menos frágil.

Su padre la abraza, la tapa por las noches.
Su madre reza con ella el "ángel de la guarda".

En una escalera eterna
se suceden los escalones gastados.

Y es la vida tan sorprendente,
como también lo es la muerte.-

domingo, 15 de febrero de 2015

Absurdo.



Acordes de jazz, 
y su recuerdo ahí, inamovible.
Antes, una pava y el vapor,
una taza de té, 
cuatro pasos armónicos,
un deseo latente.
Es fresca la brisa,
penetra por las persianas,
arrastra besos olvidados,
desvanes vacíos,
ojeras oscuras,
aroma de fresias,
azahares blancos.
Y las voces...
todas las voces
que tuvo,
todas y la misma voz,
diciendo,
diciéndole,
y después...
silencio.

         ...

Subió por la vieja escalera.
Cada paso que daba
le taladraba el pecho.
Volver.
A la casa de todos,
al refugio de nadie,
descascarando rostros,
evitando mirarlos,
 antiguos retratos,
los objetos...tan quietos,
tan solos, tan desprovistos
de historia.
Ahora...qué importancia
tenía volver.

            ...

Lejano, el tren exhalando
aromas del campo
antes recorrido,
lamento certero
de un tiempo que
ahora habitan los fantasmas.
Su risa, las risas,
las manos que plantan,
cosechan, barajan,
los perros que corren
y vuelven, exhaustos,
las voces, las voces,
habitan la casa.

           ...

En la ceremonia
todo está previsto.
Papeles, palabras,
el beso, saludos,
sonrisas, 
promesas,
adioses,
rupturas,
los espejos rotos,
la rosa en la copa,
la copa vacía,
ventanal abierto,
la luna, indiferente,
la noche, con estrellas,
los trajes, de fiesta,
marionetas laxas,
marionetas rotas.

            ...

Las cartas. Sus cartas.
Se esfumaron todas.
Dieron volteretas.
Cayeron de bruces.
Bailaron un tango,
tristisimo...
Mostraron sus flancos,
se hicieron vulnerables.
Lloraron.
Lloraron.
Giraron, abísmicas.
En caleidoscopio
pisaron el borde
y cayeron, graves,
y ya sin palabras.

           ...

Un día, cualquier día,
recordó que todo se le había olvidado.
Dio vueltas y vueltas,
buscó en los cajones,
dio vuelta el reloj
atrasó las horas,
se miró al espejo,
encontró a una extraña.
Tuvo tanta, pero tanta pena.
No le dijo nada.

            ...

Saltó la ventana.
Bebió la mañana.
Se arrojó en los brazos
del viento, que pasaba.
Se marchó hacia un mundo
despojado de nombres,
recuerdos, sabores,
perfumes,
atisbo de calma...

            ...

Quebró con una piedra
tres cocos de yatay.
Bebió el agua fresca
de la vertiente.
Se quitó el vestido.
Se cubrió de trinos.
Caminó en el agua...

Y se hundió despacio,
como si danzara.***

                                                                   Texto: M.A.O

...y no fue posible volver el tiempo atrás...