Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...
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domingo, 24 de mayo de 2020

Mi pincel...

En los días claros, de celeste cielo,
pierdo la mirada en su quieto espejo
e imagino diminutas bailarinas
y duendes pequeñitos,
y flores con sombrero,
y sombreros en barco,
y barcas en el mar,
en el mar azul, azul terciopelo,
y planetas debajo del agua,
del agua verde,
verde marina,
saladas olas,
hogar de delfines, orcas y ballenas,
corales y caballitos de mar.
Y cuando los cielos se incendian
de rojo, naranja y amarillo
veo grandes pétalos
de achiras rojas,
vestidos de danza,
muñecas olvidadas...
A veces, a veces tan solo,
en los cielos grises del otoño
veo rostros tristes, recobro a los míos,
me miran, me miran...quizá me preguntan...
y yo me anticipo, y les aseguro: no los he olvidado.
Cielos de tormenta y rayos recuerdo,
y veo una niña, un sulky, una lona,
y escucho plegarias que reza mi madre,
y los gritos de mi padre al noble alazán,
el cielo se cae, se cae, me aplasta...
pero ya no importa,
he vuelto a casa.***





viernes, 6 de marzo de 2020

En sepia...

   Desplazarse, caminar, dejar que la brisa me acompañe, sentir que somos una y sonreír.
Atrás han quedado, como detenidas en el tiempo, la interminable sucesión de rostros y de imágenes, las risas, las lágrimas, los anhelos truncos...
Un viejo y descascarado muñeco de yeso, vestido de azul, en sillita de madera. La calle es tan larga, tan infinitamente larga.
Los postigos verdes golpean, llaman... tal vez ellos los cierren, y será para siempre.
Una niña canta junto a los pájaros, encaramada feliz en la rama del mimbre gigantesco...o no tanto tal vez, sólo que ella es pequeña y frágil.
Antes, mucho antes, otra niña trepaba a los árboles para ver desde lejos llegar por el campo a su mejor amiga, Nené, mi madre, mi abuela, mis raíces.

Y arriba, arriba, surcaban los sueños caminos de estrellas.-***
Hubo un tiempo en el cual todo era posible...

viernes, 16 de agosto de 2019

Signos.

Sin espejos, no la ha visto caer,
sobradamente sabe que es una lágrima.
Y mientras mira, sin ver quizás, piensa 
que ya es tiempo de dejarlas correr,
hasta que se agoten en medio de la angustia,
hasta que truequen en sonrisas tibias, en 
carcajadas francas.
Y nada le parece en este instante más bello
que el sonido acompasado del reloj de pared,
y aquellas campanadas, con sabor a natillas
y perfume a leña, con trinos de pájaros en la 
aurora y lánguidos crespines en los atardeceres.
Entonces dibuja, dibuja líneas rectas y curvas,
traza callejuelas de tierra y empedradas,
recorta retazos estampados, mientras oye el
rítmico pedal en la máquina de coser;
más allá de las ventanas los naranjos de verano,
en la esquina el cedrón, sobre la veredita la planta
de la fortuna, las voces que regresan, una tras otra,
todas a la vez...
Noches frías crepitantes al fuego de la vieja cocina.
Mates que pasan de mano en mano,
tazones de loza, el cajón de los cubiertos,
las pavas negras, siempre con agua caliente,
las estampas de Molina Campos en la pared,
los calendarios, las fuentes rectangulares...

Doce campanadas en el viejo reloj.
Presidiendo el comedor los retratos ovalados de los abuelos.

Ha visto partir a tantos ya...todos amados.
Se aferra a los relatos, a la memoria,
los trae una y otra vez.
Se siente así menos frágil.

Su padre la abraza, la tapa por las noches.
Su madre reza con ella el "ángel de la guarda".

En una escalera eterna
se suceden los escalones gastados.

Y es la vida tan sorprendente,
como también lo es la muerte.-

sábado, 30 de marzo de 2019

La soledad de los objetos...

De repente me vi, fuera del mundo, más allá de lo inteligible.
Y en el silencioso espacio de lo que llamamos vida
yacían mis objetos, como esperándome.
Aquí y allá los libros, los olvidados, los antiguos, los nuevos.
Mis cuadernos de escritura, las pequeñas libretas ayuda-memoria,
la taza preferida, el espejo del aparador antiguo,
las cajas con fotos, las historias rotas, los sueños a cumplir.
En el placard los vestidos de fiesta, los trajes de danza,
el vestido bordado del ajuar de mi tía, mis guardapolvos del
Jardín de Infantes, el de la Primera Comunión...
Las aspas del ventilador detenidas, la cama sin tender,
cortinas bajas, sillas con almohadones, una birome azul.
En la cochera el auto que ansía las rutas, y en el techo
los llamadores de ángeles, los atrapasueños.
Un racimo de uvas negras, una frutera, los recuerdos
recientes de los objetos amados por mi abuela y mi madre.
La puerta cerrada. Las plantas...tristes. Y una nube blanca
pasando despacio sobre mi lapacho rosa.
El jazmín esparciendo aromas de nostalgia,
errantes los caracoles, callados los pájaros.
Una pequeña olla, un par de cubiertos, un vaso azul, dos
compoteras, la cuchilla de mi padre, su ponchillo beige, la biblioteca de mi hijo,
su escritorio, sus pinturas, las cajas con apuntes,
mi computadora, las agujas de tejer, los ovillos, el centímetro,
los collares de mis perros, las cuchitas revueltas,
los dibujos de mi sobrina, mis peluches, mis muñecas.

Y llegarán ellos, propios y extraños, y casi sin reconocer
a los testigos, pasarán raudos, esquivando el llamado,
aferrados al presente.

Consciente de todo me pregunto si he muerto.
Elevando mi mano tejo los recuerdos.
Y quizá lloro...por ellos, por mi, por los otros.

Absoluta visión de lo efímero, y de lo trascendente.*

Y un haz de luz iluminó aquel sendero...
                                                                                            Texto y fotografía: mao.

martes, 20 de marzo de 2018

Ausencia.


Todos los objetos giraron y cayeron sobre ella.
Hablaban sin pausas, superponiéndose.
Extendió sus manos procurando tregua.
Ordenó despacio, cada cosa, lentamente.
Acarició los pliegues de la ropa.
Un saco gris de lana la espiaba...como preguntándole.

El tic-tac del reloj la devolvió al presente.***

                                                                     Texto y fotografía: 
                                                                                        mao
y pasado el tiempo seguí encontrándola, aún cuando su voz era sólo un eco...

sábado, 2 de septiembre de 2017

"Enhebrando despedidas".

Aún escucho las voces, las risas, los pasos...y recobro el tiempo que nos unió.
Desapareció.
Del espacio físico desapareció.
La vieja montura, los arreos de cuero, las fustas...
Flotan en el aire, fantasmales.
Por el campo verde vuelan las aves blancas.
Marchitos, los pasos se detienen.
No están, no vendrán...¿no ves acaso que no llegarán?
El tren pasa, inmerso en su cadencia de rieles y soles.
Ha pasado...no regresará.
La cocina a oscuras se enciende de luces,
se entibia de brasas, se puebla de voces.
¿No sabes acaso que no volverán?
El jardín vacío de flores y nidos, de golpe 
se trueca en trinos y colores.
Florecen las fresias, la fortuna, la nácar,
cascadas naranja, macetillas, brujitas.
En gráciles vuelos pasan picaflores.
¿No entiendes...? No están.

Cruza la laguna la luna de plata.
Cruza por su rostro un mantón de lágrimas.

Y se queda así...
fabricando sueños de memoria viva,
tejiendo las hebras del propio destino.***

                                                                    mao.

martes, 18 de julio de 2017

Guardiana.

No la ha visto,
ni tan siquiera al entornar los ojos.
Pero lo da por hecho: ella está ahí,
siempre ahí, discreta y silenciosa,
paciente, sin apremios.
Sabe que no se irá, es decir,
lo hará, pero cuando el momento llegue.

Entonces quizá sea así:
levemente tocará su hombro,
le recordará que ha llegado 
por fin ese instante,
el que imaginó de mil modos,
pero ninguno de esos modos fue.
No opondrá resistencia alguna,
no se si estará feliz, o triste,
si verá la luz, o la oscuridad,
sólo se que aceptará el envite;
imperceptiblemente mirará hacia atrás,
pero sólo segundos.

Después, lo que será...será.
No podrá escribirlo, ni contarlo,
ni recordarlo para otros.
Sucederá.
Será el último suceso.
El que no se espera y, sin embargo,
es inevitable, natural, humano,
el sello final de la vida misma.

Y partirá pensando, quizás,
que no olvidarán su nombre,
su rostro, sus manos...
sus palabras.

Y sólo por eso,
habrá valido ser alguna vez.***
Abstract painting with bird by artist Blaire Wheeler
Y los pájaros, y sus trinos....ellos la acompañarán.

sábado, 17 de junio de 2017

"Asida..."

En un sitio indiviso hubo una roca,
en un lugar del mar.
Y allí levaban anclas los navíos,
fantasmas del ayer,
piratas sin mirada,
miradas en borrasca,
niebla eterna,
peñasco de recuerdos,
refugio de memorias.

En un tiempo sin tiempo
hubieron voces, rostros radiantes,
muecas sufrientes, manos tendidas,
bocas con besos, ojos...y estrellas.

Aquí, aquí nomás...donde puedo
extender mis dedos sin tocar los tuyos,
mirar los prados sin abrir los ojos,
cantar canciones sin mover los labios.

Lugares, espacios.
Épocas. Tiempo.
Y pasa...todo es un leve correr
de la brisa, todo y nada, dos polos,
dos anclas en la infinita magnitud del misterio.***


Cómo tener la certeza de lo que permanece...cómo asir lo intangible con la memoria tan sólo...

viernes, 4 de marzo de 2016

"Jirón."


Era la madrugada.
No hacía frío.
La taza, humeante, 
no tenía café.
A través del ventanal
nada se veía.
La luna, no estaba.
La luz, no era tenue.

Minuto tras minuto
las convenciones
marcaban el tiempo...
el tiempo, ese indomable.

Escribía, procurando
congeniar sentimientos
y palabras.
Vestidas de gris,
ellas no querían
salir de su boca.
Sólo dibujaban trazos
ilegibles, estrellas sin brillo,
mustias rosas muertas,
lágrimas gastadas.

Y allí, en un impreciso
rincón del recuerdo...
sólo allí estaba.

Fue como una obra
ajena al escenario,
como pincelada 
en anaqueles de la nada.

Sólo eso fue.
No existió.
Desatino...
desencuentro.***



Y jamás despertó....


miércoles, 12 de noviembre de 2014

Indeleble.

Olvidó sus lágrimas...
y quedaron dispersas por ahí...
las encontró la lluvia, 
transformándolas en perlas
transparentes, ovoides, blondas,
movedizas, frágiles, etéreas,
mutantes, espejadas, suaves...
capaces de retener
la memoria del mundo.

La suya también...quizás.***




...Y en cada una de ellas se contaban historias...


TEXTO y  FOTO:  M.A.O