Las cosas que me gustan...
- Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...
sábado, 28 de noviembre de 2015
domingo, 22 de noviembre de 2015
El viaje.
Un día...¿cómo era ese día?,
era un día cualquiera.
La parada, las demoras,
el saldo en la tarjebus,
mantener el equilibrio entre el gentío,
cada quién en su mundo,
todos en el mismo,
sin saberlo, sin saberlo...
Las calles escapando,
vertiginosas, junto a las altas
columnas del alumbrado público.
Debajo, en paralelo, los automóviles
portando rostros curiosos,
indiferentes, alegres, crispados,
algunas veces se miran,
los de arriba, los de abajo,
se cruzan universos;
una estrella fugaz
planea delante de sus ojos,
¿o serían esas lágrimas que no quería ver?
Construye escaleras al cielo
en medio de frenadas y ruidos molestos,
observa a su alrededor, casi todos
conectados con sus celulares;
unos miran sin ver a través de las ventanillas,
otros tantos conversan casi a gritos,
tratando de entender de qué se trata.
Prendida de un pasamanos teje sueños
de la nada, reconoce calles cotidianas,
calcula distancia y cercanía, se pierde...
Semáforos en verde que liberan frenos
y entumecen pensares, semáforos en rojo
que alertan los sentidos y detienen el tiempo.
Van, vienen, van...en definitiva desde todos
los tiempos hacia ningún lugar, hacia
todos los lugares, hacia ese sitio...
La muerte, siempre tan puntual,
andará en ese momento en otra parte.
Ella escucha el sonido de las olas,
el trino de los pájaros, el suave roce
del satén,
ella huele el aroma dulzón de los jazmines,
el chocolate del invierno, el perfume a limpio
de las sábanas, la tierra mojada por la lluvia...
La parada, el timbre, la tierra que la envuelve
mientras baja.
Camina de prisa, sin prisa, con el techo
de estrellas y las cortinas de luna.
Mañana, mañana...es como un campanario
que llama a destajo los domingos,
hoy, este instante.
Sólo eso...***
mao.
era un día cualquiera.
La parada, las demoras,
el saldo en la tarjebus,
mantener el equilibrio entre el gentío,
cada quién en su mundo,
todos en el mismo,
sin saberlo, sin saberlo...
Las calles escapando,
vertiginosas, junto a las altas
columnas del alumbrado público.
Debajo, en paralelo, los automóviles
portando rostros curiosos,
indiferentes, alegres, crispados,
algunas veces se miran,
los de arriba, los de abajo,
se cruzan universos;
una estrella fugaz
planea delante de sus ojos,
¿o serían esas lágrimas que no quería ver?
Construye escaleras al cielo
en medio de frenadas y ruidos molestos,
observa a su alrededor, casi todos
conectados con sus celulares;
unos miran sin ver a través de las ventanillas,
otros tantos conversan casi a gritos,
tratando de entender de qué se trata.
Prendida de un pasamanos teje sueños
de la nada, reconoce calles cotidianas,
calcula distancia y cercanía, se pierde...
Semáforos en verde que liberan frenos
y entumecen pensares, semáforos en rojo
que alertan los sentidos y detienen el tiempo.
Van, vienen, van...en definitiva desde todos
los tiempos hacia ningún lugar, hacia
todos los lugares, hacia ese sitio...
La muerte, siempre tan puntual,
andará en ese momento en otra parte.
Ella escucha el sonido de las olas,
el trino de los pájaros, el suave roce
del satén,
ella huele el aroma dulzón de los jazmines,
el chocolate del invierno, el perfume a limpio
de las sábanas, la tierra mojada por la lluvia...
La parada, el timbre, la tierra que la envuelve
mientras baja.
Camina de prisa, sin prisa, con el techo
de estrellas y las cortinas de luna.
Mañana, mañana...es como un campanario
que llama a destajo los domingos,
hoy, este instante.
Sólo eso...***
mao.
| ....todo lo miraba, todo lo veía...aún lo que llevaba por dentro.... |
viernes, 13 de noviembre de 2015
"Entropía."
El peldaño era breve,
brevísimo.
Sinuoso.
Áspero.
Quebrado...
Pisó.Tanteó. Giró.
....Y giró, giró, giró.
El peldaño fue
,
entonces,
lo más parecido a la eternidad.***
mao.
martes, 10 de noviembre de 2015
Des-alado.
Cortando el aire,
el trino.
Madrugadas rojas,
cielos fríos.
Detrás, horizontes largos,
quebrados,
lineales.
Despliegue.
Repliegue.
Intento.
Frustración.
La noche.
El día.
Cielos a rayas.
Cantos quebrados.
Llanto sin lágrimas.
El pájaro.
Los barrotes.
La jaula.
La muerte lenta
del trinar cautivo...***
Texto: mao.
el trino.
Madrugadas rojas,
cielos fríos.
Detrás, horizontes largos,
quebrados,
lineales.
Despliegue.
Repliegue.
Intento.
Frustración.
La noche.
El día.
Cielos a rayas.
Cantos quebrados.
Llanto sin lágrimas.
El pájaro.
Los barrotes.
La jaula.
La muerte lenta
del trinar cautivo...***
Texto: mao.
viernes, 11 de septiembre de 2015
domingo, 28 de junio de 2015
"Detrás del velo...·
La niebla era blanca, era azul-verde pálido.
Avanzó sin tregua por veredas de ladrillos rojos.
Cada paso abría cortinas de tiempo,
tiempo hacia atrás, pasado.
Ahora, en este instante, llevaba recuerdos
que deseaba olvidar.
La niebla, tan densa, danzante,
que impedía ver.
Ese algo pegajoso horadándole el alma.
Un pájaro muerto, con esa expresión tan triste,
vuelo roto, libertad quebrada.
Era otoño y caían sin prisa
sus ojos marrones en hojas ocre.
Apurado, un perro peludo
pasó a su lado mezclando el aliento
con gotas microscópicas
de mañana llorosa.
Era allí, al ras,
justo donde las hojas marrones se quebraban a su paso,
esa fracción pequeñísima entre el apuro de su
pensamiento y el lento movimiento del pie.
Fracción, sólo eso, un destello sin luz
opacando la frase que no termina de cerrar.
Tan densa la niebla, es casi una capa sobre
sus hombros frágiles, un abrigo frío,
una mañana gris.
...
Tan sólo supo que el tiempo estuvo ausente allí.
No hubo espacio, o el espacio era infinito.
A su paso se abría la niebla como un cortinado
fantasmal. O no, tal vez no fue así.
Quizá la niebla la cercó despacio, lenta,
gradualmente, sin tregua...y la despojó de sí.
...
Cuando abrió los ojos ella estaba ahí.
Estuvo desde siempre,
desde la eternidad,
desde el fondo mismo de su memoria,
desde sus manos ateridas,
desde el sendero en el espinillal,
desde las voces que creyó escuchar...
Estuvo. Estaba. Estaría.
...
Un par de guantes y un sacón gris.
La ausencia de certezas.
Caminar en la cuerda, lado a lado
del trapecio.
Saltar en el trampolín.
Payasos de sacos rotos y zancos de gigante.
Grácil bailarina danzando en el borde
trágico del precipicio azul.
Una astilla en el pie.
Sandalias verdes.
Dos ojos. Dos ojos.
Y la mar encrespándose de olas
esmeralda.
...
¿Y dónde estaría aquel gorrión frágil?
¿Y dónde estaría el eco de su voz?
...
La niebla, niebla blanca, niebla gris,
niebla incolora de sutiles velos,
niebla que envuelve,
cobija, lastima, acaricia, golpea.
...
Hojarasca ocre. El pájaro ha muerto.
Todo es circular.***
mao.
Ese algo pegajoso horadándole el alma.
Un pájaro muerto, con esa expresión tan triste,
vuelo roto, libertad quebrada.
Era otoño y caían sin prisa
sus ojos marrones en hojas ocre.
Apurado, un perro peludo
pasó a su lado mezclando el aliento
con gotas microscópicas
de mañana llorosa.
Era allí, al ras,
justo donde las hojas marrones se quebraban a su paso,
esa fracción pequeñísima entre el apuro de su
pensamiento y el lento movimiento del pie.
Fracción, sólo eso, un destello sin luz
opacando la frase que no termina de cerrar.
Tan densa la niebla, es casi una capa sobre
sus hombros frágiles, un abrigo frío,
una mañana gris.
...
Tan sólo supo que el tiempo estuvo ausente allí.
No hubo espacio, o el espacio era infinito.
A su paso se abría la niebla como un cortinado
fantasmal. O no, tal vez no fue así.
Quizá la niebla la cercó despacio, lenta,
gradualmente, sin tregua...y la despojó de sí.
...
Cuando abrió los ojos ella estaba ahí.
Estuvo desde siempre,
desde la eternidad,
desde el fondo mismo de su memoria,
desde sus manos ateridas,
desde el sendero en el espinillal,
desde las voces que creyó escuchar...
Estuvo. Estaba. Estaría.
...
Un par de guantes y un sacón gris.
La ausencia de certezas.
Caminar en la cuerda, lado a lado
del trapecio.
Saltar en el trampolín.
Payasos de sacos rotos y zancos de gigante.
Grácil bailarina danzando en el borde
trágico del precipicio azul.
Una astilla en el pie.
Sandalias verdes.
Dos ojos. Dos ojos.
Y la mar encrespándose de olas
esmeralda.
...
¿Y dónde estaría aquel gorrión frágil?
¿Y dónde estaría el eco de su voz?
...
La niebla, niebla blanca, niebla gris,
niebla incolora de sutiles velos,
niebla que envuelve,
cobija, lastima, acaricia, golpea.
...
Hojarasca ocre. El pájaro ha muerto.
Todo es circular.***
mao.
![]() |
| Extraños mundos habitaban entre las hojas muertas... |
lunes, 25 de mayo de 2015
Des-decires
Escindida de si no supo
si era ella o su reflejo.
Con las pestañas atravesó
el cristal,
pero quedó suspendida
en el inicio.
El inicio era un punto
indeterminado,
un anclaje a la cordura,
una rueca de hilado
repetido...
era eso, sólo un punto.
Un punto no geométrico,
un atisbo de entendimiento,
un maremoto de locura,
el escarmiento de los
sueños,
la antesala del delirio,
la escisión no deseada,
la caída súbita,
el arrojo en giros,
el llanto roto,
los pañuelos estrujados,
las manos enguantadas,
una mano fina,
un guante de encaje,
de encaje negro,
una rosa negra,
de terciopelo negro,
en una negra noche,
una noche sin luna...
Sin luna. Luna mía.
Ni mía...ni tuya,
de nadie.***
mao.
| Allí...donde todo era de sólo ser... |
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