Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...
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viernes, 3 de abril de 2020

La barca.

No sabe si el sonido del agua
va debajo de sus pies,
recuerda -o cree recordar-
era el barco-vapor,
y sus manitos apretadas
a la falda de su madre...
la mirada lejana de su padre,
hundiéndose en la tarde
trágica de su propia orfandad.

La plaza, aquel banco,
cómo sospechar sobre el presente
protegido, cómo prevenir
y cambiar la escritura,
artilugios vanos, disfrazar
realidades, cambiar de senderos,
esquivar las piedras, tomar un atajo.

Y los años...los años y el tiempo,
la brisa que pasa,
los espejos rotos,
los portaretratos.

El barco, el plafón de madera,
el puerto, el ancla.
El Capitán, las pisadas rápidas.

Ligeras las olas sobre el río de los pájaros,
sueños como aves trémulas en su flequillo corto,
en su vaporoso vestido a lunares.

Presente.
No están...ellos ya no están.
Los gaviotines blancos,
los patos siriríes,
la calandria cantora.

Canastos con siemprevivas,
amarillas y rojas, rojas y amarillas.
Caminos tan largos,
refugio sin brazos,
y el río que pasa, el río que pasa,
no vuelve...se marcha.

Memorias.
Siesta ensangrentada.
Mirada quebrada.
Gotitas de sangre, flores de altos talles,
los fardos de pasto,
el tordillo blanco.

Y ahora que soy casi como el río,
que paso, que fluyo...y me marcho...

                                                           Texto y Fotografía: mao.


Y en aquel espejo fragmentos y todo inundaron su alma...

sábado, 21 de enero de 2012

Brevedad.

Ese cosquilleo leve, apenas perceptible
la sensación cierta del vacío
un pie que se desliza, se arrastra, se despeña
y hay una vorágine en catarata
de sonidos e imágenes...
es tan breve la estancia, tan efímera
y pensar que algunas veces 
se confunde con lo interminable,
con lo contínuo, con lo eterno...
¡cuánta necedad!
y caen sin aviso los más altos pedestales
y sollozan sin tregua los desheredados
hay estupor en un sinfín infinito de miradas
han muerto las respuestas
todo es frágil...
giran mis ojos, giran mis manos,
buscan asir lo inasible, prenderse al peñasco
sangran las olas justo cuando el sol las hiere con sus rayos
brota la luz entre las piedras 
salpican el abismo los ecos y las voces
caen sin ruido todas las palabras
y un instante solo, como de nieve,
retiene por siempre






la penúltima mirada.***






                                               poema: M.A.O
                                               fotos: PEDRO LUIS RAOTA -fotógrafo chaqueño de amplia trayectoria, argentino.-