Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

miércoles, 22 de octubre de 2014

Túneles.



Rutina que ordena.
Silencios que hablan.
Un cerrojo. Un candado. Una persiana.
Alguien detrás de las cortinas blancas.
Pasos lentos. Pasos apurados.
Una canaleta. Piedras. El agua corriendo.
Vuelan papeles en el viento de la media tarde.
Unos se alejan. Otros regresan.
Un bolso de mano.
Flores en las rejas.
Conoces a quien te saluda, en la acera.
Miras, sin ver casi...
Tus pies, sólo avanzan...

Jacarandá de octubre.
Veredas lila.
Tenue esperanza.

Ciclos. Sólo son ciclos.
Risas y llantos.
Manos que se agitan.
Voces.
Palabras extrañas.
Sucesos inesperados.

Jazmines blancos.
Luna de plata.
Trébol de la suerte.
Abanico de ausencias.

Zozobras.
Mareas.
Jangadas.

La niebla en el río.
Una lancha.
Tus pies en la arena.
En la arena, huellas.

Nostalgias.
Quiebres.

Se arrastra tu sombra
en la tarde clara.
Te espera la noche,
poblada de sueños 
y estrellas doradas.

Sendero sinuoso.
Escarcha en el alma.
Breve letanía.
Verbenas violeta.


Palabras no dichas.
Cosas olvidadas...***

miércoles, 15 de octubre de 2014

Etérea.

Telón. Las luces.
Ella baila.
Y mientras, la música
invade sus pies, sus manos,
su cintura.
Danza. Y todo lo olvida.
Sólo recuerdos mágicos
la atraviesan.
Inmune al dolor.
Se desplaza.
El escenario es pista,
es roca, es río...

Y todo lo olvida...

Las manos, los giros,
las palmas, sonidos.
Es muñeca rota,
herida, maltrecha.
Ella baila.

Y todo lo olvida.

Dibuja en el aire
alas de colores,
nubes que viajan,
estrellas fugaces,
margaritas rojas,
besos de terciopelo azul,
trinos matinales,
juegos de niña,
lentejuelas de oro,
soles de noche,
árboles sombríos.


Y llora, llora, llora..
en blanco abanico
despliega su risa.

Y todo lo olvida.
Mientras ella baila,
ya no existe el mundo,
tan sólo la música,
el ritmo, los pasos,
gira, gira, gira....

Que la han visto, dicen,
que no saben cuándo,
que aparece a veces
cuando el cielo es tapiz
azulado, soporte de estrellas,
marco de la luna.

Ella no los ve.
Ella sólo baila.
Ballerinas rosa,
vestido de gasa,
cabellos al viento,
ella sólo baila...

Y todo lo olvida
mientras se desplaza,
como un sueño triste,
cual melancolía,
en el borde mismo
del abismo oscuro
que tanto la atrae,
casi la hipnotiza.

Al amanecer,
sola, la cornisa,
recuerda su paso
de muñeca rota,
de muñeca herida...***






Dicen que la vieron...nadie pudo asegurarlo...







                                                                                           mao

sábado, 11 de octubre de 2014

Adiós.

Le ofreció su corazón.
Lo rompió en pedazos.

Y nada más.***


Y le creía...pero todo era mentira...

jueves, 9 de octubre de 2014

Punto de partida.


Exhausta.
Amanecía.
Se tendió en la arena.
Nunca supo cuánto.
  
Dolida.
Herida.

Tambaleó al andar...


                                                             mao




sábado, 4 de octubre de 2014

Desencanto.

Allí va su hada,
por el campo abierto,
y lleva en las manos
rosas con espinas.

Jirones de seda
tiene su vestido,
su vestido negro
como anochecido.

Llueve, llueve y truena,
tras de una quimera,
le duelen los ojos
en cristales rotos.

Sus pies van descalzos,
horadando hierbas;
su frágil cintura
cimbrea recuerdos.

Bajan por su cuello
el agua y los besos,
esos que encendieron
 rojas amapolas
en su blanca piel.

Frío, siente todo el frío
...y ya no es invierno.
Le tirita el alma
al paso del viento.

Corre, corre, huye.
La persigue un sueño,
un mágico sueño
que acuñó despacio,
en atardeceres
rojos y vibrantes,
con cielos tan límpidos
cual agua de fuente,
con trinos de aves
en las alboradas,
con frescas fragancias
de jazmines blancos.

Se derrumba el mundo
tras de la montaña,
ella nada mira,
sólo se desangra.

Le pasa la vida
de frente, aterida.
La mira la muerte,
no muy convencida.

Éste no es tu tiempo
-le he dicho, serena-
pero ella le insiste
que la lleve lejos.

Todo el horizonte
se ha borrado ahora.
Se ovilla en sí misma.
Pasan, como en cinta,
todos los instantes.

Late el corazón,
dolorosamente

No avizora salidas.

A pesar de todo,
pasa la lluvia,
pasa la noche,
todo es pasar.

Al amanecer,
brilla el lucero.

Y la vida la retiene aún.***


martes, 30 de septiembre de 2014

Estocada.



Tras las persianas bajas amanecía.
El sol no era su sol. Algún rayo invadió
el recinto.
Cerró las cortinas.
Clausuró el tiempo.
Paleta de colores...los miró sin verlos.
Tomó a desgano el pincel.
Sólo había grises.
Ahora su mundo luminoso
era, de pronto, oscuro.

Se levantó con esfuerzo.
Las manos le temblaban.
Quiso poner pinceladas de olvido.

Caían sin cesar lágrimas silenciosas.
Escribió en la arena...
Pintó en penumbras...
Quiso reconstruir su universo de luces.
Todas estaban apagadas.

Trinaron los zorzales
su mítico canto.
Un tristísimo blues se insinuó
entre libros y pétalos marchitos.

Rosa deshojada.
Corazón herido.
Besos sin dueño.
Mariposa sin alas.
Gorrión aterido.
Muñeca quebrada.
Teatro vacío.
Ventanal cerrado.
Zaguán sin malvones.
Violín extraviado.
Noche sin galas.
Inútil espera.
Sendero angosto.
Pies sin danza.

Bailarina frágil.
Borde del abismo.

Quizá lo soñó...
nunca lo sabría.***

Descolgó despacio su vestido negro....caminó en la lluvia. En tanto confusas, lágrimas y gotas caían sin cesar...



M.A.O

domingo, 7 de septiembre de 2014

Seulement vous.

¿Has visto cuándo se ha levantado allí... la muralla?
Sólo apareció. Desde entonces permanece, inalterable.
Detrás, el mar, el mar, el mar...
Pero qué será de sus ojos si no lograra verlos...qué será...
Una vara de junco se dobló.
Se dobló hasta tocar el aire.
Hasta tocar el suelo, se dobló.
Un cardenal quebró el amanecer.
Su trino, esos trinos, los de él.



"Mujer viento..."





Y apareció la alborada
, detrás de la ventana.

Veredita angosta. Pintada de rojo.
El rojo cubría la alfombra de antaño.
Antes, malvones rojos, descaradamente,
insinuaban pasos, guiñaban pétalos.

Un barco. Aquel barco. Las velas. El barco.
El mar. Las olas. El muelle. Las risas. La brisa.
El llanto...

Se fragmentó de golpe el sol en las frondas.
Ella, caminó descalza.
Se miró en el agua...¿o el agua la miraba?
Recortó en sus ojos un trozo de cielo.
Todo no era todo.
Todo...era la nada.

Corrió entre las zarzas.
Mil espinas frías marcaron su piel.
Blancas bandadas levantaban vuelo.
De blancas nubes.
De tizas blancas.
De su piel...tan pálida.

¿Eran los tambores..?
¿Eran los timbales...?
Era su corazón, que se quebraba.

Alargó sus manos.
Quiso detenerlo.

Pero él...sólo se marchaba.

Se trizó el camino.
Naufragó en la orilla.
Quedó sin palabras.***

                                                                Texto: M.A.O