Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

domingo, 25 de enero de 2015

Búsqueda...


Un tejo. Un tejo en el centro del patio.
Una piedra pequeña. Piernas largas.
Casilleros de avance, uno, dos, tres...salto.

Un aljibe. Un aljibe pintado a la cal.
Un balde gastado que sube, que baja.
Y en el fondo canta el pozo su mítica canción.

Una calle. Una calle bordeada de anchas cunetas.
Agüita clara que corre, serena.
Pies descalzos chapoteando.
Y las nubes, trayendo la lluvia.

                    ...

Crepitante, el fuego se consumía
a sí mismo en el habitáculo pequeño del horno.
En el largo banco, sentados, como siempre.
La ronda de mates, la charla, la cena a punto de salir.
Pequeña traza de futuro incierto.
La fe puesta en la cotidiana magia de la antimagia.
Por el ventanal entraba el aroma meloso de los jazmines.
En la galería la mesa, las sillas, las plantas.
Y ahora....ahora qué...no quiere ver.

                     ...

En el fondo no querer le dibuja candados
a su alma. 
Indaga con ahínco el fondo de sus bolsillos flacos.
Qué encuentra....nada, nada encuentra.
Allá, sólo a unos metros, el tajamar refleja
el cielo azul de la mañana.
Mañana que no llega. Instante que la atrapa.

                       
                       ...

El film, la noche, las imágenes....el miedo.
La loca carrera por las calles vacías.
Abrir la puerta.
Entrar.
Mirar en el espejo a una desconocida
con sus mismos ojos, pero despavoridos.

                       ...

La voz de alto. El toque de queda.
La cara pálida del soldado aquel.
El jean gastado, la mochila al hombro,
un libro de poemas...todo el futuro a sus pies.

                       ...

Luego el tiempo pasa, arrasa, empuja.
Ni cuenta se ha dado.
Los otros están viejos.
Su cara no es su cara.
Da vuelta en los espejos como caleidoscopios.
Abraza muñecas.
Ensaya poemas.
Lee con vehemencia.
Cae...se levanta.

Aprende.

Vuelve a sorprenderse.
Se ilusiona. Sueña.

Y sigue...porque eso es la vida.***



Eran sus ojos...aunque no pudo reconocerse...


Texto: M.A.O  
 Pintura:
José María Madrid Sanz.
Retrato.
"Stars in the Sky"

sábado, 17 de enero de 2015

Alguien dijo que...

Junto al taxi estaba el loco.
¿Era....? Movimientos dislocados
de brazos y piernas. Mirada lejana.
Algo de estar y no estar.
Abrir la puerta al pasajero, con dificultad.
Quedar allí, parado, sin siquiera una sonrisa
o un gracias.
Haces de piernas en las butacas incómodas
de la terminal de ómnibus.
Charlas de ocasión. Celulares. Equipajes.
Gente que fluye en segundos para ser
reemplazada por otra en la espera,
a veces sólo minutos, otras interminables
horas.
                     ...

Tranquila. Con su plumaje azulado.
Picoteando aquí y allá, entre la gente
que pasa, queda, se va.
Cada tanto alguien empuja un ancho
escobillón gastado. Ella vuela.
Sin temor. Casi con desgano.

Una voz anuncia partidas y llegadas.
Motores en marcha, todo el tiempo.

Alejarse. Atrás, la ciudad.
En las ventanillas corren los árboles
inmóviles. Sol que abrasa...o abraza quizá.
Serpentea la ruta con dibujos esperables.

Alambrados. Arboledas.
Viejas casas. Casas nuevas.
Automóviles que corren, cual flechas.
Unos hacia aquí, otros hacia allá.
Camiones que se arquean, sin elegancia.

Vacas pastando, ignorantes de su destino.
Terneritos que brincan, como los niños.
Caballos presos de boyeros y alambres.
Y arriba....bandadas, bandadas, bandadas.

Barrancos y montes. Altos eucaliptus.
Hilos de agua y arroyos torrentosos.
La lluvia y la creciente han creado
lagos de plata.

Cruza y descruza sus manos.
Cuenta historias imaginadas.
Abre y cierra sus ojos.
Enclaustra el tiempo, lo atrapa.

                       ...

Despliega su vuelo un barrilete azul.
Una astilla punzante se ha metido entre sus dedos.
Trepa a los fardos para imitar a los actores del radioteatro.
Sale a jugar al patio.
Ahora alisa su falda.
Ajusta las tiritas finas de sus altas sandalias.

Un poco de rimmel. 
Un toque de rouge.
Hay un abismo descolorido
que pretende arrojarla de si.

Camina en la rambla, junto
a un mar azul.
Danzan las estrellas una melodía tristísima.
También ella danza.

                            ...

Las olas le cantan canciones
sin título.
Ella las escucha.

Y aunque se pregunta, algunas veces,
por qué suceden ciertas cosas, como 
por ejemplo una taza que humea, un
chocolate blanco, una rosa lila
debajo de la lluvia, una huella en la arena,
un llanto apretado, una carcajada...
sólo se pregunta, respuesta no espera.


La noche se viste de negro vestido.
Se pierde en la noche.
La luna la encuentra...***


domingo, 11 de enero de 2015

Latidos.

Detrás de la cortina de agua.
Sutil.
Debajo de la corteza de los algarrobos.
Latente.
En el fondo misterioso de los aljibes.
Serena.
En la profundidad de su mirada.
Doliente.

La luz está. Está siempre.

La oscuridad es un paño de terciopelo inasible.


Efímera.***

                                                           
De sólo estar....



Texto y fotografía: M.A.O

lunes, 5 de enero de 2015

La última ventana...


Como el Crespín...si, como él.
Canta un cántico triste, melancólico,
un repetido lamento, notas que se
reiteran una y otra vez.
Nadie lo ve. Sólo su trino se oye.
Al atardecer. En las siestas de estío.
Al amanecer.
Oculto. Oculta está. Esconde su pena.
Un denso follaje lo protege.
Barreras del tiempo.

                 ...

Peregrina en su pasado.
No lo sabe. Errática.
Junta sus manos. Retuerce su falda.
Una vez pregunta. Vuelve a preguntar.
Y olvida todas las respuestas.

                 ...

Corre y se trepa en el paraisal.
Espera a su amiga de la infancia.
Junta locitas de platos rotos.
Mira su muñeca Lita, cuerpo de estopa,
carita de porcelana.
Vuelve de la escuela cruzando el campo.
Van en hileras. Todos los hermanos.
Todos eran diez. Ahora sólo tres.
Década del treinta. Escasez.
Familias numerosas. Fiestas en los patios.
Largos bancos. Risas compartidas.
Panes compartidos. Troja de maíz.
Pasa la noche recostada en su vieja cama.
No puede respirar. Tiene asma.
Su madre no es anciana. Ella no es anciana.
Lleva un gran moño en la cabeza.
Mira con atención a la maestra.

                      ...

¿Por qué él? -se pregunta- por qué justo él...
era su refugio, el más pequeño, aquel que hamacaba
en la vieja cuna de la que asomaban sus pies.
Y se fueron todos...o casi todos.
Su muñeca llora, dentro de una caja.

                       ...

Y ahora repite frases, dicen que se olvida.
Repite como campana, como aquélla que la
vio llegar con tocado de novia, ramito de azahares.
Las plantas, los hijos, los nietos...la vida.
El final.
Ata las cortinas. Se sienta en el sillón.
Mira pasar la gente detrás de la ventana.
La radio. El sillón. Pasos cortos.
Lejos, en la laguna, reflejos de cigüeñas
le iluminan los ojos.

                        ...

Se apaga. 
Durante las tormentas prende velas benditas.
Le reza a la virgen de la medalla milagrosa.
Las velas se apagan...también ella.

                        ...

Amasa el hojaldre para los pasteles
de la Navidad. Recorta figuras para el arbolito.
Arma el pesebre para los niños.
Lava la ropa en latón de cinc.
Puntea la tierra. Cultiva la huerta.
Plancha guardapolvos blancos con almidón.
Prepara cuadernos. Pega figuritas.
Se queda parada mientras ellos se van.
Les levanta la mano. Vuelve a sus tareas.

                          ...

Camina despacio. Se sienta despacio.
Se acuesta con dificultad.
Su ojos anidan miradas lejanas.
Se opacan.
Se apagan.

                         ...


Ella ya no es ella. Es otra. Es muchas.
Es todas. Es nada.
Es como la lumbre del viejo farol.
Ella, que ya no se tiene a sí misma,
ve como las luciérnagas invaden 
el campito de enfrente. 
Piensa que la luna es la que miraba
desde el borde de la vieja galería
-que por entonces no era vieja-.

                         ...

Su sombra.
Sombra de sí.
Débil llamita.
Cansancio final...***



Cruzó sus manos de dedos largos....pudo ser...fue la que pudo...

Versos y fotografía: M.A.O

sábado, 20 de diciembre de 2014

Huella a huella...


Se detuvo a la vera del camino.
Llevaba consigo un cansancio gastado,
sombrío.
Comenzó mirando el suelo, detenidamente.
Un pequeño montículo de arena.
Una araña, un ciempiés, tres hormigas.
Una flor diminuta, color fucsia.
Dos ramas verde oscuro.
Varias huellas de aves, una pluma.
Un trocito de alambre oxidado, gramilla.
                              ...

Se sentó, cruzando sus largas piernas 
en posición de loto. Sabía que allí estaba su cielo.
Tuvo miedo de mirar. Lo hizo.
Seguía estando tan límpido como antes.
Una bandada de siriríes surcaba ordenada
las rutas celestes.
Una garza blanca se posó, suave y cercana.
Lejos, muy lejos, un campanario expandió
su breve letanía.
Alguien...algo...nada.

                               ...

Moneda errática.
Sonido de la brisa enredando su pelo.
Zarcillos en tirabuzón.
Magia fugaz. Crespín doliente.
Vertiente cantarina de aguas claras.
Una hoja.
El sol marchándose, parsimonioso.

                             ...

Había una música especial allí.
Notas cristalinas. Eufemismo del tiempo.
Silencio.

                             ...

Descruzó sus piernas.
Se irguió, serena.
Descalza.
Continuó su marcha.
No miró hacia atrás...***



Cómo saber descubrir a tiempo cada trama...




..desentrañar en orden las rutas del viento...




Sentir cada grieta en la yema de los dedos...


Abandonando, laxos, los pensamientos que hieran...

lunes, 8 de diciembre de 2014

Onírico.


Hoy, de puro gusto nomás,
se ha dedicado de lleno
a escuchar el sonido repiqueteante
de las gotas de lluvia
en las chapas de zinc.
Apagó cualquier aparato
tecnológico que comunicara
con el exterior.
Al cerrar toda conexión exterior
aparecieron sonidos y ruidos inesperados.
Estaban ahí, desde antes...sólo que  
no los había percibido.
Un perro ladrando sistemáticamente
en el mismo lugar.
La sirena ululando, lejana, inquietante.
Las voces en algunas casas vecinas.
Algún portazo.
Las patitas de las calandrias en el techo.
El aviso insistente de un benteveo.
Asomada en la ventana, a través de los vidrios,
vio un diminuto colibrí, engalanando el jardín.
Se detuvo. Sobre una fina rama desplegó sus alitas.
Estiraba su cuello tan largo como su pico rascando
sus plumitas. Se sacudía y las alas batidas eran
un tecnicolor en verde y azul.

El sonido de la lluvia al caer es musical.
Repica en las tejas, en las hojas de las plantas,
calles y veredas, en los paraguas, en los cuerpos desprotegidos,
en los troncos secos, los lomos de las vacas, las plumas de las aves.

Cerró los ojos y vio...caían pétalos lila de los viejos puentes,
debajo niños de ojos grandes y piel cetrina miraban azorados
el paso de los automóviles en el intrincado rulo de las rutas de Porto Alegre al cruzarse.
 Una mujer tristísima miraba sin ver. Un bebé
en brazos ignoraba aún cuál sería su destino. Casas sin puertas. Refugios al paso. Perros famélicos. LLantos sin lágrimas.
Desesperanza.

¡Apretó tanto sus párpados!.. y desfilaron ante ella
escenarios llenos de ilusiones mágicas en movimiento,
manos entrelazadas, cuerpos moviéndose al unísono.
Escuchó con nitidez la música, esos acordes tan bellos,
dramáticos, cansinos...y soñó.

Truenos. Truenos. Y aquél perro...
Creyó oír el antiguo mugir de las vacas en el potrero
ahora vacío.
En un tiempo lejano eucaliptus altísimos 
se esmeraban en tocar las nubes a su paso.
Un rayo. Fuego. Astillas. Carbón.
Y ahora un silbato, la cancha, los niños...
cosas que no importan, flores secas,
el lento respirar de los perros en sus cuchas,
los zapatos de tacón sobre la silla,
un vestido negro en la percha...
imágenes, recuerdos.

La lluvia, esa mágica hechicera...
siempre la había sentido así.
Le gustaba verla caer, vertiginosamente,
como atormentada.. o suave, como caricia.
Y también ver un vislumbre de sol
en esos estados intermedios, cuando el cielo
aún no se decide a llorar, contemplar o reír.

En una calle angosta de adoquines
los faroles anunciaban que la noche estaba allí.
Era otro el sonido de las huellas, sus huellas,
en aquel arrabal sin tregua que la vida 
le ofrecía...o le quitaba...era según cómo
lo mirase.

Las casitas de cartón, madera y lata
exhibían con descaro una pobreza 
desprovista de encantos.
Caballos flacos y macilentos,
ojos de miradas lejanas,
flores mustias.

En algún lugar, otro lugar
alguien tocaba el saxo
sólo para ella.
Unas notas quedas, suspendidas,
agridulces, sin fama, anónimas.
Sólo eran para ella...lo sabía,
lo sintió en el alma.

El viento huracanado
le sacó el sombrero
una mañana que aún no había nacido.
En los pórticos grises
palomas grises
arrullaban el amanecer
sin saberlo.

Una falda enredada
en la zarzas. 
Una luna. Dos estrellas.
Y un lobito de río
que marcó sus patitas
cerca de la orilla.

Alguien dijo que si,
que era un poco extraña.
Ella no escuchó.
Caminó. Sonrió.
Si aún la dañaban
las piedras en sus pies
nada dijo, nada hizo.

En un ventanal sin vidrios
se escondió la luna
que era de plata.
En el lago los cisnes
no eran negros.
Los heraldos de Vallejos
tampoco.
Y no era la muerte.
Lo supo.
Lo intuyó.
Lo sabía desde siempre.

Un pétalo de seda
flotaba en el aire.
Mil libros fantásticos
se hicieron añicos.
Estalló el silencio
en voces y trinos.

Amaneció por fin...***




                                                               Versos: M.A.O
                                                              Fotografías: I II y III M.A.O
                                                                                  IV foto web.



Quieto...
...en vuelo...
....surcando cielos infinitos...

El amanecer la encontró de pie...caminaba...despierta.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Elixir...

Hizo un esfuerzo...se aferró al picaporte,
dobló sus dedos, abrió la puerta...salió.

Afuera el  viento le sacudió su prisa
en el rostro pálido.

Empujó sus pies. Caminó.
Tan ardua empresa le encendió
rubores tenues en la piel de seda.

Tacones. Veredas.
Jazmines de nadie
le dieron su aroma
prendido en el pelo.

Apuró la marcha.
Estiró sus pasos.

Lejana, escuchó la
música, la que tanto amaba...

La sintió en su cuerpo.
Entrecerró sus ojos.

Los abrió...

y ahora giraba, sin saber cómo...
mientras, su figura frágil
dibujaba formas en los espejos
del salón.

Danzaba...nada importaba ya.***



Danza....moriría si no lo hiciera...



Textos: M.A.O

Fotografía: WEB.