regresan al refugio de las ramas.
Las ranas y sapos comienzan
a croar con ahínco desmedido.
Los grillos entrechocan sus alas
repitiendo una y otra vez los mismos versos,
monótonos y febriles.
Las últimas sombras de la tarde
huyen en silencio.
Un rojo perplejo pincela el horizonte.
Y ella...
oye los trinos,
el aleteo de las bandadas,
el compás rítmico de las pequeñas olas
que mojan sus pies, rozándola apenas.
Mira.
Siente el latido profundo
del ocaso breve.
En el aire aroma salvaje.
Ahora es la noche
poblada de indicios,
de voces, de estrellas,
de la luna sola.
Y amanecerá.
Siempre ha sucedido...***
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| Volverá....aunque no lo sepa. Ella, no tiene certeza de estar esperándolo... |
TEXTO y FOTOGRAFÍAS:
M.A.O

















