Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

lunes, 17 de diciembre de 2012

RETACITOS IV.


"Ah, hijo mío! ¡Qué  pena no haberme podido ocupar de tu educación ni de la de Ismail! Ese estúpido que os presentaron como vuestro padre cuando os llevaron a la aldea os ha echado a perder. Claro, que también en parte es culpa mía. Cerré los ojos cuando Fatma os envió allí. Fui  débil, pero no quise enfadarla. Fatma es la que sigue corriendo con los gastos que la ciencia necesita y el pan que coméis le pertenece, al igual que los sufrimientos que habéis padecido. Lo que más lamento es que esos bobos de la aldea han debido de fosilizar vuestras mentes llenándolas de miedos. Pero, por desgracia, ya no puedo educaros, criaros como hombres libres capaces de tomar sus propias decisiones y de razonar. Es demasiado tarde, no sólo porque el árbol únicamente se inclina cuando es joven, es demasiado tarde también porque ya tengo un pie en el hoyo, porque ya no puedo contentarme con ilustrar y salvar a una o dos personas habiendo millones de pobres musulmanes encerrados en las mazmorras del oscurantismo, ¡millones de esclavos adormecidos que esperan la luz de mi libro! ¡Pero , ay, qué poco tiempo! Adiós, mi pobre y silencioso hijo. Por lo menos te daré un último consejo, escúchame bien, Recep: sé libre y no te preocupes demasiado por nada, confía sólo en ti y en tu inteligencia, ¿me entiendes?"

Yo afirmaba con la cabeza en silencio mientras pensaba: ¡palabras! "Arranca la manzana de la sabiduría del árbol del Paraíso, Recep, no temas, arráncala, entonces quizá te retuerzas entre enormes sufrimientos, pero serás libre y cuando todo el mundo sea libre entonces crearás en esta tierra el auténtico Paraíso, el verdadero, porque entonces no tendrás miedo a nada." Palabras, pensaba yo, palabras, una serie de sonidos que desaparecen en cuanto se esparcen por el aire, palabras...Me dormí pensando en las palabras.


Fragmento de "La casa del silencio". ORHAN PAMUK. Traducción de Rafael Carpintero Ortega. CONTEMPORÁNEA. Edición 2007.


SEBASTIAN MIQUEL. Fotógrafo argentino. Documental "La orilla."

2 comentarios:

  1. Interesante retacito, una incitación para sumergirse en la lectura de esa novela de Pamuk.
    Oye, qué casualidad, ayer transcribía un fragmento de otra novela de este autor, "Me llamo rojo", que espero publicar para finales de año en los que precisamente, también aparecen narrados algunos de los hechos sucedidos en el Paraíso.

    Abrazos desde la ya invernal Europa

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  2. ¡¡Muchas gracias a vos por haberme acercado a este autor, tan interesante!! Realmente quedé atrapadísima por la trama de "La casa del silencio", al final se conjugan extrañas sensaciones, mezcla de impotencia y esperanza al mismo tiempo...rara conjunción. Se parece más a la causalidad...¿verdad? Espero con ansias esa nota que mencionas.
    Van abrazos desde fines de primavera en Argentina, inmersos en temporales de lluvia y fuertes vientos. ¡Hasta pronto!!

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