Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

sábado, 4 de febrero de 2017

Pesadillas blancas...


De par en par abrió los ojos
en la madrugada.
De par en par...como hojas de ventana.

El cielo era demasiado azul,
el avión despegaba, mientras ella,
desesperada,
golpeaba la escotilla.
La lluvia, en los cristales,
dibujaba llantos detenidos.
Los pájaros, ajenos a su delirio,
dialogaban en trinos, superponiéndose.
Levantó su mano, la puso en la mejilla.
Ardía.
Y en aquella fogata se quemaba la infancia,
el moño gigantesco, el sendero verde, el asma,
su muñeca de goma.
Y el avión partió, y ella iba sentada,
amarrada por un cinturón, rodeando su rodilla.
Quiso bajarse y un espejo roto le devolvió
su rostro. Sólo lo había conocido en la fotografías
amarillas.
 Demasiado pequeña para saltar al vacío.
Volvió sobre sus pasos.
Se sentó en una nube, blanca, muy blanca.
Reía a carcajadas pescando arañas negras.
Se balanceó despació en el columpio gris.
Cantando canciones la encontró la aurora.

...

Se quedó callada. Enmudeció de prisa.
Se extravió en la fronda verde del mimbre.

...

Nadie volvió a verla...
ni siquiera ella misma.***

Y se desdibujó....y volvió en trazos diferentes.










Texto: mao.
Fotógrafo: Artaleph

sábado, 7 de enero de 2017

"Libélula."



 Nada vi, más allá de todo el atardecer confinado entre sombras.
 Nada vi y todo lo absorbieron mis ojos, hasta rescatar su presencia de equilibrista.
 No era imprescindible, o quizá si, ella detuvo su vuelo en un ángulo de la penúltima rama.
 Yo, detuve mirada y cámara en el mismo lugar...entonces fue inevitable el encuentro.-
                                                                                                                            mao.






sólo tu aleteo, un corte a la brisa que pugnaba suavemente por pasar...


PH mao.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Levedad...




....que mi paso sea etéreo, que nuestros senderos se encuentren...y se enriquezcan mutuamente...




Dedico esta entrada a todos los que por aquí pasaron alguna vez.
Les deseo lo mejor para cada uno en particular. 





jueves, 29 de diciembre de 2016

martes, 20 de diciembre de 2016

Sin memoria...

   
   Acurrucada allí, al final del tiempo,
sólo el ventanal conectándola con la vida.
Se dejó rodear por todos los silencios.
¿Qué podrían decir que antes no dijeran?
Desovilló años, años y más años.
Y en vano trató de que un hilo conductor los uniera.
Los padres, los hermanos, 
la mesa, tan larga, extrañamente vacía.
Los juegos de la niñez.
Los sueños de juventud.
Los esfuerzos por ser feliz...
¿debía esforzarse para serlo?

         ...

   Han desaparecido los anhelos.
¿Qué esperar? O sí, quizá sí....
ahora esperaría el final,
sin ansiedades.

         ...

   Un tocado de novia le arregló el cabello.
Manos de dedos largos tejiendo ilusiones.
Rosas como de nieve, rosas rojas.

         ...

   Alguien toca melodías antiguas con acordeón.
Algunos bailan alrededor del salón.
Ella duerme sentada, todo por el asma.
Ella olvida y pregunta, pregunta y olvida...

         ...

   Pone margaritas blancas en tumbas antiguas.
Pela naranjas de ombligo y hace mermeladas.
Plancha delantales y enlaza cintas de raso.
Friega con esmero ollas de aluminio.

         ...

   Nada de eso hace...sólo lo imagina.
   Y luego lo olvida...definitivamente.***


salvadordali-art: “  Portrait of Grandmother Ana Sewing, 1921 Salvador Dali ”:
Sólo se dejaba estar...sin prisa.

sábado, 16 de julio de 2016

RETACITOS VII. Por aquí anduvieron mis ojos...



III. El silencio de los hombres.

Quiero mostrarte todos los cuartos
el blanco, el rosa, el pistachio, el negro
y los viejos armarios y los baúles y los pequeños cajones
y los sótanos con las tinajas vacías y los muebles rotos

abrirte todas las puertas y ventanas
mostrarte los astros por todos lados
hablarte de la sombra que crece en la pared cuando se
enciende la lámpara
de los dos cansados triángulos que dibuja la luz de la 
luna en el rellano de la escalera
como dos codos que se apoyan en las rodillas de la
tristeza
hablarte de la pequeña sonrisa que se oculta en un vaso 
de agua
del gran dolor que se oculta bajo la sonrisa
y el vello del fruto que tortura los dedos del amor
mostrarte cuán pequeño soy
cuán grande soy
para que no quede nada mío para que no sea nada tuyo
para unirnos más allá de nuestros cuerpos separados.

                                                            María callaba.

No abría ninguna ventana. ¿No había ninguna ventana?
Y el silencio aumentaba entre nosotros, como el río,
como el mar. Nos sentamos
en orillas opuestas y lloramos. Hasta que subía el
silencio y nos ahogaba.

Dime, ¿dónde nos uniremos? -dijo. Dime, ¿dónde el
silencio unirá nuestros dedos?
Más adentro de nuestros dedos, ¿dónde nos uniremos?
Qué lamento
romperá estos negros vidrios-. No para conocer o 
conocernos
sino para fijar exactamente nuestro lugar, para cambiar
de raíz
tal como la raíz y la hoja están de acuerdo en la luz.
Abre las ventanas, dijo.
Cada día nuestras palabras esconden menos silencio.
Las ventanas dan al cielo, a las casas y a las espigas.

       Fragmento de: "El río y nosotros."
                                 Yanis Ritsos. Poeta griego.
                                              1909-1990
Mancha azul:
Era azul, y no era....era del color que ella quería que fuera...

sábado, 25 de junio de 2016

"La hora."


Como es de sola la muerte
por dios, como es de sola...
Aunque sabía que estaba
hice lo imposible por ignorarla, 
le di vuelta el rostro,
tapé mis oídos,
no quería verla.

Pero... qué más da...
es que acaso a ella
le importaría que yo no la escuchara?
¡qué ironía dios, que ironía!
Asiendo con fuerza
últimos alientos,
soplidos de muerte,
silencio y ausencia.

Es curioso, se acerca despacio, 
sigilosa, segura de sí,
no interpela, no dice nada,
y en el preciso instante
te toca, certera,
extiende su mano, de dedos tan finos,
te envuelve en su manto,
sabe de tu frío,
te cubre, piadosa,
y te vas, por siempre,
dejando sólo rictus
y máscaras,
voces que se callan,
sonrisas heladas,
disfraz del sí mismo,
alma desolada,
ángeles eternos,
recuerdos difusos, 
calidez exhausta.

Es ese momento
tan propio, tan único,
el que jamás podrá
repetirse,
se detendrá en el tiempo,
en esa hora exacta,
en la marca precisa,
la postura inesperada.

Y no habrá compostura,
se tildará su trazo,
la lluvia, penitente,
llorará tus lágrimas,
enjuagará las mías,
mezclará tardes y mañanas.

Y volverás, eterno,
con tu expresión tristona
de domingos por la tarde,
con tus mejores rasgos,
tus alegres instantes,
tu demanda tozuda,
tu simpleza en los ojos,
tu mirada lejana.

Y así te llevaré,
hasta mi hora exacta,
el instante preciso,
la hora señalada...***

                                                                                   mao