Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

miércoles, 11 de octubre de 2017

"Pequeñito..."

He escuchado al viento pasar, 
detrás de las cortinas,
frente a mi ventana.
Me ha dicho en un eco
que ha visto a mi niño,
a mi triste niño...y que sonreía.
Que era su cuna
con colchón de nubes,
y que lo acunaban las hadas
del cielo.
Todas las estrellas lo alumbran
por las noches, y son azules
sus amaneceres.
Dijo que llevó mi mensaje
y que, al escucharlo, sonrió, imperceptible.

                         ***

¿Cómo habría sido tu risa, cómo?
¿Y tus manitos tendidas?
¿Cómo sería tu rostro, cómo?
¿Y tu voz?
Qué pensarías a futuro pequeño mío, qué...
No lo sabremos nunca,
llegaste y te fuíste, fue todo tan rápido,
tan triste.
Te lloro, sí. Te lloro.
Pero no quiero llorarte por siempre.
Por eso imagino tu risa, tus ojos,
creciendo feliz.
Te cuento mil cuentos de aves y perros,
te llevo a la plaza, me hamaco contigo.

Te celebro, a pesar de todo.
A pesar de la muerte.
Contra todo sinsentido.***

sábado, 16 de septiembre de 2017

Embeleso.

En puntas de pie subió los escalones.
Y a la par, la música del arpa, como embrujada,
invadió el recinto, abarcándolo íntegramente.

Una figura delgada, un rostro pálido, un vestido blanco.
 El arpa, dorada.
La sala embelasada, los sonidos llenos de magia.

Algo nórdico, un toque francés, y las manos...
esas hadas lánguidas revoloteando sobre las cuerdas.

Al final de la escalinata detuvo sus pasos.
Se sentó, despacio.
Absorbió sonidos, tonos, colores.
Y se dejó atrapar, con total entrega.

Y a continuación fue un dúo.
Y como cierre un quinteto, diez manos aladas
flotando en el aire, dibujando melodías,
disolviendo el tiempo, hechizando instantes.

Y como casi siempre el final ingresa.
Aplausos, cerrados aplausos.
Emoción profunda.
Reconocimiento.
Reverencia al talento.
Sensibilidad manifiesta.
Prodigios.

Y tomó su bolso, incorporándose.
Y bajó la escalera en medio de la gente.

La sala de conciertos quedó en silencio,
despoblada de voces, a oscuras.

Junto a las estrellas, titilantes y lejanas,
una estela melodiosa envolvió su mirada.

Miraba hacia adentro,
profusa de recuerdos,
envuelta en un aura etérea...
tan fugaz como esa estrella -pensó-
así es la vida.***
                                                                       mao.

¿Quién será el dibujante -se preguntó- que dibuja los trazos de la poesía?

sábado, 2 de septiembre de 2017

"Enhebrando despedidas".

Aún escucho las voces, las risas, los pasos...y recobro el tiempo que nos unió.
Desapareció.
Del espacio físico desapareció.
La vieja montura, los arreos de cuero, las fustas...
Flotan en el aire, fantasmales.
Por el campo verde vuelan las aves blancas.
Marchitos, los pasos se detienen.
No están, no vendrán...¿no ves acaso que no llegarán?
El tren pasa, inmerso en su cadencia de rieles y soles.
Ha pasado...no regresará.
La cocina a oscuras se enciende de luces,
se entibia de brasas, se puebla de voces.
¿No sabes acaso que no volverán?
El jardín vacío de flores y nidos, de golpe 
se trueca en trinos y colores.
Florecen las fresias, la fortuna, la nácar,
cascadas naranja, macetillas, brujitas.
En gráciles vuelos pasan picaflores.
¿No entiendes...? No están.

Cruza la laguna la luna de plata.
Cruza por su rostro un mantón de lágrimas.

Y se queda así...
fabricando sueños de memoria viva,
tejiendo las hebras del propio destino.***

                                                                    mao.

martes, 18 de julio de 2017

Guardiana.

No la ha visto,
ni tan siquiera al entornar los ojos.
Pero lo da por hecho: ella está ahí,
siempre ahí, discreta y silenciosa,
paciente, sin apremios.
Sabe que no se irá, es decir,
lo hará, pero cuando el momento llegue.

Entonces quizá sea así:
levemente tocará su hombro,
le recordará que ha llegado 
por fin ese instante,
el que imaginó de mil modos,
pero ninguno de esos modos fue.
No opondrá resistencia alguna,
no se si estará feliz, o triste,
si verá la luz, o la oscuridad,
sólo se que aceptará el envite;
imperceptiblemente mirará hacia atrás,
pero sólo segundos.

Después, lo que será...será.
No podrá escribirlo, ni contarlo,
ni recordarlo para otros.
Sucederá.
Será el último suceso.
El que no se espera y, sin embargo,
es inevitable, natural, humano,
el sello final de la vida misma.

Y partirá pensando, quizás,
que no olvidarán su nombre,
su rostro, sus manos...
sus palabras.

Y sólo por eso,
habrá valido ser alguna vez.***
Abstract painting with bird by artist Blaire Wheeler
Y los pájaros, y sus trinos....ellos la acompañarán.

lunes, 10 de julio de 2017

Voces del mar...

 Sólo una vez nos encontramos el mar y yo.

Y nos reconocimos, desde la eternidad de los tiempos.

La vuelta...

Mientras camina,
sin que el tiempo gravite el paso,
alejada de los charcos del suelo,
del ir y venir de los automóviles,
del semáforo en rojo...
mientras camina piensa 
que hay días así, enfundados en gris.

Días de palomas arrullando en las ramas,
ramas desnudas de hojas,
ramitas invernales.
Arriba, muy alto, planean parejas de caranchos,
levitan sus vuelos, atraviesan nubes,
desandan las tardes.
En la hierba ramilletes de macachí rosado,
hojas de álamos, recortes de greda,
millones de hormigas,
cascotes de broza,
miles de pisadas...

Ella ve más lejos,
era en otro tiempo,
cigüeñas aladas, tajamar espejo,
gallinas coloradas.
Ella sueña ramas de paraísos verdes,
cuentas de colores, trocitos de loza,barbas de choclo,
choclos asados,
canastos de marlos, leche recién ordeñada.
Sueña que la mesa se viste de fiesta,
que ríen sus rostros, que la tarde es larga.
Manos que se enlazan,
natillas con azúcar, quemada.
Plantas de nácar, culandrillos, helechos,
y la tierra, negra, perfumada.
Tazones enormes, cocina de leña,
el invierno juntos, las charlas.

Y navega el tiempo en aromas
dulces, orejones secos tendidos en las chapas,
picaflores en los naranjos,
flores de fortuna, tarritos de lata,
sillones de mimbre, sembrados de lino,
sombreros de paja de trigo trenzada,
baúles misteriosos, sábanas bordadas;
en el patio, nísperos dorados,
naranjas de verano, mandarinas campeonas,
palma imperial y mates con cedrón,
rueda de destinos, ajuares blancos,
cocina a leña, tizones de fuego,
cajones con trozos de madera cortada...

Y vuelve en sus pies,
cruza la calle, saca las llaves,
abre el candado.

Regresa a su casa...


No era un ocaso de tantos...era ese, el testigo doloroso de la constación del inexorable paso a través del tiempo...

sábado, 17 de junio de 2017

"Asida..."

En un sitio indiviso hubo una roca,
en un lugar del mar.
Y allí levaban anclas los navíos,
fantasmas del ayer,
piratas sin mirada,
miradas en borrasca,
niebla eterna,
peñasco de recuerdos,
refugio de memorias.

En un tiempo sin tiempo
hubieron voces, rostros radiantes,
muecas sufrientes, manos tendidas,
bocas con besos, ojos...y estrellas.

Aquí, aquí nomás...donde puedo
extender mis dedos sin tocar los tuyos,
mirar los prados sin abrir los ojos,
cantar canciones sin mover los labios.

Lugares, espacios.
Épocas. Tiempo.
Y pasa...todo es un leve correr
de la brisa, todo y nada, dos polos,
dos anclas en la infinita magnitud del misterio.***


Cómo tener la certeza de lo que permanece...cómo asir lo intangible con la memoria tan sólo...

sábado, 13 de mayo de 2017

Extravío.

La ha mirado mirar.
¿Qué miraba? miraba hacia adentro
o hacia atrás,
o hacia una ventana imaginaria.

La ha sentido decir,
ella le ha dicho,
le dijo por decir, por hablar tan sólo.
Era como un tic-tac de reloj en la pared,
era como el eco difuso en el abismo.

Era lo que fue, y ya no es.
Era su propia sombra, borrando su contorno.
Ella lo sabía.
Lo sabía.

Pero aceptar...eso si que era dolor,
del más puro dolor, del que duele y nada más.***


                                                                                 mao.