Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

sábado, 17 de junio de 2017

"Asida..."

En un sitio indiviso hubo una roca,
en un lugar del mar.
Y allí levaban anclas los navíos,
fantasmas del ayer,
piratas sin mirada,
miradas en borrasca,
niebla eterna,
peñasco de recuerdos,
refugio de memorias.

En un tiempo sin tiempo
hubieron voces, rostros radiantes,
muecas sufrientes, manos tendidas,
bocas con besos, ojos...y estrellas.

Aquí, aquí nomás...donde puedo
extender mis dedos sin tocar los tuyos,
mirar los prados sin abrir los ojos,
cantar canciones sin mover los labios.

Lugares, espacios.
Épocas. Tiempo.
Y pasa...todo es un leve correr
de la brisa, todo y nada, dos polos,
dos anclas en la infinita magnitud del misterio.***


Cómo tener la certeza de lo que permanece...cómo asir lo intangible con la memoria tan sólo...

sábado, 13 de mayo de 2017

Extravío.

La ha mirado mirar.
¿Qué miraba? miraba hacia adentro
o hacia atrás,
o hacia una ventana imaginaria.

La ha sentido decir,
ella le ha dicho,
le dijo por decir, por hablar tan sólo.
Era como un tic-tac de reloj en la pared,
era como el eco difuso en el abismo.

Era lo que fue, y ya no es.
Era su propia sombra, borrando su contorno.
Ella lo sabía.
Lo sabía.

Pero aceptar...eso si que era dolor,
del más puro dolor, del que duele y nada más.***


                                                                                 mao.



miércoles, 15 de marzo de 2017

"Y marcó las tres..."

La ventana podía ser tan estrecha
como amplia.
No dependía de sus extensiones longitudinales,
tampoco de las formas geométricas.

Ella miró, como acariciando con la mirada.
Los verdes bajo la lluvia eran más intensos.
El ocre presentido no era visible aún.

Le gustaba escaparse por aquellos ventanales,
los que abría su imaginación sin límites.

Un ruido de turbinas le devolvió el pájaro pequeño,
muerto en vuelo, y pudo sentir su temblor último,
en el hueco anidado de la mano.

Con paraguas destartalado y guardapolvo blanco
caminó presurosa rumbo a la escuela...
colchones amarillos cedían a su paso, y gorriones
redondos piaban amaneceres con escarchas azules.

Reunidos junto al fuego, crepitantes las brasas,
circulaban palabras en relatos.
Por entonces todo era posible...y todos estaban allí...
Y era musical el repiqueteo de la lluvia en la galería
de chapa, tanto como los trinos lejanos de las aves, 
tanto como la danza de las hojas de las palmeras en el viento.

Botas cargadas de barro en la entrada,
a buen resguardo.
Y en el comedor vacío resuenan las horas
del reloj campana...un cuarto...media..la hora que
pasa, la hora que llega.

En la habitación contigua se mece un viejo sillón
de mimbre, detrás la antigua cama, postigos verdes,
la Virgen de vidrio, el baúl añejo que guarda aún 
los sueños junto a los ajuares.

Un salto en el tiempo.
Voces que se marchan.
Pasos que se alejan.

El viejo molino. Aguas cantarinas.
Pasador que suena, los hijos, los nietos.

Las plantas en tarros. El cedrón. Los naranjos.
Niditos de picaflor. Jazmines blancos y perfumados
en los patios...

En algún sitio arrumbado del destino
el antiguo reloj marca sin parsimonia las tres
de la tarde.
En un hogar de mesas largas y memorias confusas
alguien levanta a alguien, 
alguien que olvida poco a poco
quiénes fueron los habitantes de su vida.

Y entonces regresa la noche aquella,
cuando el cielo poblado de tantas estrellas
le mintió a descaro que era eterno.***


...dejó sus huellas, para que no lo olviden...

sábado, 4 de febrero de 2017

Pesadillas blancas...


De par en par abrió los ojos
en la madrugada.
De par en par...como hojas de ventana.

El cielo era demasiado azul,
el avión despegaba, mientras ella,
desesperada,
golpeaba la escotilla.
La lluvia, en los cristales,
dibujaba llantos detenidos.
Los pájaros, ajenos a su delirio,
dialogaban en trinos, superponiéndose.
Levantó su mano, la puso en la mejilla.
Ardía.
Y en aquella fogata se quemaba la infancia,
el moño gigantesco, el sendero verde, el asma,
su muñeca de goma.
Y el avión partió, y ella iba sentada,
amarrada por un cinturón, rodeando su rodilla.
Quiso bajarse y un espejo roto le devolvió
su rostro. Sólo lo había conocido en la fotografías
amarillas.
 Demasiado pequeña para saltar al vacío.
Volvió sobre sus pasos.
Se sentó en una nube, blanca, muy blanca.
Reía a carcajadas pescando arañas negras.
Se balanceó despació en el columpio gris.
Cantando canciones la encontró la aurora.

...

Se quedó callada. Enmudeció de prisa.
Se extravió en la fronda verde del mimbre.

...

Nadie volvió a verla...
ni siquiera ella misma.***

Y se desdibujó....y volvió en trazos diferentes.










Texto: mao.
Fotógrafo: Artaleph

sábado, 7 de enero de 2017

"Libélula."



 Nada vi, más allá de todo el atardecer confinado entre sombras.
 Nada vi y todo lo absorbieron mis ojos, hasta rescatar su presencia de equilibrista.
 No era imprescindible, o quizá si, ella detuvo su vuelo en un ángulo de la penúltima rama.
 Yo, detuve mirada y cámara en el mismo lugar...entonces fue inevitable el encuentro.-
                                                                                                                            mao.






sólo tu aleteo, un corte a la brisa que pugnaba suavemente por pasar...


PH mao.

viernes, 30 de diciembre de 2016

Levedad...




....que mi paso sea etéreo, que nuestros senderos se encuentren...y se enriquezcan mutuamente...




Dedico esta entrada a todos los que por aquí pasaron alguna vez.
Les deseo lo mejor para cada uno en particular. 





jueves, 29 de diciembre de 2016