Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

martes, 4 de noviembre de 2014

Era...

   

El silencio era casi patrimonio
de aquellas madrugadas frías.
Dormía el pueblo entero
sueños de horizontes lejanos,
personajes diferentes,
días sin rutina.
Él, despertaba antes,
mucho antes de que todo despertara.
Ardían discretos los leños en 
la pequeña salamandra.
La pava hacía ese ruido 
particular, único, acercándose
al justo punto...antes del hervor.
El mate, amargo.
Papeles, boletas, documentos.
Manos de dedos gruesos, toscos,
pero seguros. Incapaces de tocar
un piano. Ejecutivos en su oficio.
Oficios...profesiones....opciones...
prisiones.
Y alguien le había dicho que ella 
corría en aquel patio.
Lo recordaba. Cuando ella murió
sólo tenía cinco años.
Creyó haber olvidado. Vivió.
Derribó barreras. Construyó.
¿Fue feliz...? No lo se...no lo supo.
El mate. La pava. Los números. La radio.
Madrugadas de pueblos chicos
con cielos azules, con muchas estrellas.
Gallos despertando el día.
Jardines con malvones y cascadas con picaflores.
Bares en algunas esquinas.
Domingos de carreras y cantina.
Sulkis tirados por caballos zainos.
Billar. Truco. Caña.
Camisa celeste. El viento. Los recuerdos.
El dolor. La sangrante cicatriz.
Verano con madrugadas sin luna.
Sopor.
Miró sin ver. No dijo adiós.
Se columpió de puro hartazgo.
Y se marchó para siempre.
Tarde de sol abrasador.
Tumbas blancas. Cipreses verdes.
Arrullos tristes de palomas grises.

Le dije adiós...***

..No se si existías.....o te imaginé...


...pero sigo esperando tu regreso....
Pintura de Julio Lorente. "Silencio."





                                                                                                                                      TEXTO: M.A.O




2 comentarios:

  1. Ando estos día leyendo poemas de William Butler Yeats, de quien sabía poca cosa. No me resisto a transcribirte un de sus poemas que me ha gustado especialmente, se titula "Los dos árboles":

    Amada, mira en tu propio corazón,
    el árbol sagrado crece allí;
    de la alegría surgen las ramas sagradas
    y todas las flores estremecidas que ellas dan.
    Los cambiantes colores de sus frutos
    son dote de alegre luz para las estrellas;
    la certeza de su escondida raíz
    ha plantado silencio en la noche;
    el agitarse de su frondosa cabeza
    donó su melodía a las olas
    y desposaron la música con mis labios,
    susurrando para ti hechicera canción.

    Allí van los Amores en círculos,
    el círculo llameante de nuestros días,
    girando en espiral de un lado a otro
    por esos vastos e ignorantes caminos frondosos;
    al recordar ese pelo agitado
    y cómo se disparan las sandalias aladas,
    tus ojos se llenan de tierna solicitud:
    amada, mira en tu propio corazón.

    No mires más en el espejo amargo
    que demonios, con astucia sutil,
    muestran ante nosotros cuando pasan;
    o mira sólo un instante;
    pues crece allí una imagen fatal
    que recibe la noche tormentosa,
    raíces casi cubiertas por las nieves,
    cortadas ramas, ennegrecidas hojas.
    Pues todo deviene esterilidad
    en el espejo opaco que los demonios sostienen,
    el espejo de exterior abatimiento
    hecho cuando Dios durmiera en tiempo antiguo.
    Allí, por las ramas partidas, andan
    los cuervos de inquietante pensamiento;
    volando, clamorosos, de un lugar a otro,
    con garra cruel y garganta hambrienta,
    o se detienen y olfatean el viento
    y agitan las raídas alas; ¡ay!,
    tus ojos dulces se tornan crueles:
    no mires más en el espejo amargo.

    Versión de Enrique Caracciolo Trejo

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  2. ...Lo leo una y otra vez, acabo de recitarlo en voz alta. Buscaré su obra, seguro me encantará leerlo.
    El poema justo, en el momento justo. Hay palabras que hieren, que lastiman...pero también hay palabras que acarician, palabras que curan...palabras que redimen...

    Gracias mi querido Jan, tus aportes iluminan mi senda.

    Una abraçada forte, hoy hay salido el sol, con todo su brillo y esplendor.
    Atrás quedó el gris de los días anteriores.

    Y así será, a no dudarlo, en lo profundo de los corazones.

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