Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

sábado, 25 de febrero de 2012

MIRADAS TRAS EL CRISTAL.

Tropelía.
Sinsentidos burocráticos.
Respuestas inventadas.
Papeles detenidos.
Cadenas de mando.
Larguísimas hileras de gentío compacto.
Espacio de desarraigo.Conflicto latente.
Todo lo importante no está ahí,
sin embargo se arrogan la máxima importancia...
Caminar por esas calles,
carpeta bajo el brazo,
lágrimas aflorando.
El enorme árbol de frondosa copa
cubierto de flores arracimadas y amarillas.
Dos ventanas, un anciano, una mujer postrada,
un eterno calendario sin esperanzas,
ausencia de futuro, sólo estar, sólo estar...
La amplia avenida difícil de cruzar,
tráfico contínuo, ruidos, ruidos, vorágine
vertiginosa de la ciudad de provincia,
más al sur arboladas callejuelas
de veredas anchas, Cruz del Sur, Monteverde...
un perro comiendo restos de comida en el suelo de un 
pequeño patio.
Los álamos elevándose sobre las casas,
rejas de colores cercando los jardines,
alguien no estaba en el momento justo,
un saludo, insistir otra vez, ausencias.
Sólo los sábados por la mañana la ciudad
tiene ese ritmo, alguien sentado en el patio,
el zumbido de las cortadoras de pasto, 
calles antiguas y recuperadas, amplio ventanal,
balconcito florido.
Calle Tiscornia es asi, tan breve, tan añeja,
silenciosa y tranquila entre la vorágine del club Talleres
y la señorial Racedo...detrás de alguna ventana siempre
hay alguien, alguien estuvo, alguien se fue...
un señor cruza Pasteur en cámara lenta,
dos enormes bolsos pueblerinos cuelgan
de sus brazos, qué llevará, dónde irá..
cada uno que cruzamos encierra un misterio
jamás develado para el transeúnte casual,
no volvera a producirse ese instante del paso
que escucha otros pasos linderos y extraños,
el mundo es amplio, nos acoge, nos expulsa,
nos retiene, nos alberga, nos cobija, nos desarraiga
cada tanto, y de nuevo estamos allí, donde se teje
nuestra historia.
En la cortada de siempre, rumbo a la parada
del colectivo, unos niños observan a cada uno 
de los que allí pasan: con dulces sonrisas de 
eximios comerciantes ofrecen pulseritas hechas por ellos,
frente a una casa, humilde casa de callecita breve.
Ya no está el chivito que, antes de la Navidad, pastaba
sereno en el baldío donde hace años hubo una casa
de corredores largos donde un señor gordo tocaba la
guitarra criolla, recibía amigos y bolsos de los chicos
que vivían en la pensión cercana. Sus anteojos verdes
y oscuros, dónde estarán, dónde habrá quedado su 
guitarra, dónde se habrán dormido sus canciones,
dónde van los que se van, o tal vez sólo viven 
en los recuerdos...
En el transporte, repleto de gente como ganado,
florece una sonrisa, se alarga una mano que extrae
la tarjeta para otro que, haciendo equilibrio, no 
puede sacarla..."se le cayó una moneda -no podrá 
juntarla- le cierro el bolso...si, claro, y tanta amabilidad
es como un jugo de manzanas con hielo en pleno
verano, porque es lindo de verdad que alguien
nos tienda desinteresadamente su mano..
y se irá, y no lo veremos más, pero quedará
su sonrisa, su gesto detenido por siempre,
y es bello recordar que era otro ser humano.
La vieja vía del tren que ahora pasa,
pasa de nuevo, su silbato lastimero lo anuncia,
a veces no hay barreras,
otras veces la barrera está baja.
Los mimbres coposos se mueven, grácilmente.
Un perro abandonado se rasca su sarna con empeño.
Alguien lo ayudará, alguien - a menudo - es uno.
Más acá Las Garzas, los cordones nuevos, la brosa.
Bordeando canales de agua los juncos y totoras
destacan sus tallos verdinegros, sus flores marrones.
Aunque aún quedan lágrimas apretando el pecho
el aire lo hiende, lo ensancha. Cantan los zorzales
acompasando la tarde. Un crespín lejano lanza
su plañidero llamado. Ríen los horneritos por
la tierra mojada. Se extiende la gramilla en medio
de la calle. 
Regreso a casa. El viejo ombú me mira, sin prisa.
Las flores silvestres coronan el potrero de enfrente.
En cada casita un mundo.
Mi pequeño mundo amado en casa.***

                                                            Texto: M.A.O

DALÍ. Muchacha en la ventana. 1925


3 comentarios:

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Una mirada que registra sensaciones e imágenes a través de unos ojos que no dejan de maravillarse y sorpredenderse ante el mundo que le rode, a veces hostil, a veces amable, extraño o entrañable...
    Instantáneas que reflejan un tiempo en fuga teñido de tenues tonos melancólicos.

    Gracias por el paseo.

    No quisiera despedirme sin expresar mi solaridad con todos los argentinos sacudidos de forma directa o indirecta por el terrible accidente ferroviario sucedido esta semana.

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  3. Una tragedia inentendible y dolorosa...cualquiera de nosotros pudo ir en esos trenes, gente que iba a estudiar, a sus trabajos, gente que tenía una historia que de repente les fue segada. Detrás están las familias, el dolor sin tregua, la impotencia. Ahora se afanan en la búsqueda de responsabilidades y culpables pero nadie devolverá las vidas tronchadas en un instante, nadie podrá apagar tanto sufrimiento. Sólo el tiempo menguará el sufrimiento, suavizará heridas..mas nada logrará el olvido. Gracias por tus palabras, por la expresión de tu solidaridad. La muerte de cada ser humano nos pone de cara a nuestra propia muerte...

    Por otra parte te agradezco que me hayas acompañado en esta caminata, es muy grato caminar compartiendo miradas...Gracias Jan!!! Va un abrazo muy grande!!

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