Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

domingo, 1 de abril de 2012

Postales...

   Ellas estaban allí, desde mucho antes, no se cuánto....pero estaban ahí cuando mi mirada se posó en sus luminosos destellos...a veces pienso que todo está ahí...luego lo descubro, como por sorpresa..




   Hay desamparos dolorosos, creo que todos lo son, algunos más que otros y dependiendo de quién evalúe la situación. Era mediodía, en la ancha avenida el tráfico de camiones no tenía pausa, mezclados, zizagueantes, iban motos  y otros vehículos. Cruzar de un lado al otro insumía un tiempo de meditación previa, observación atenta y velocidad de reacción. Claro que, sin duda, todo eso le estaba vedado. ¿Acaso se puede ser ágil con una mano averiada? Si, yo podría haberlo sido pero él no, sus manos eran también puntos de apoyo.
   A pesar de todo cruzó con empeño, un motociclista le cedió el paso, los lomos de burro contribuyeron. La otra orilla, lejana y futurista fue por fin refugio seguro...o no tanto tal vez, pero al menos transitorio enclave para el descanso.
   Siempre albergo la ilusión de que tengan un sitio, un lugar de llegada, un hogar...y me quedo mirando, atisbando puertas, rejas que pueden abrirse, voces llamando...pero nada, nada de eso sucede...
   Oídos atentos, expresión de súplica resignada y luego echarse allí, donde quepa el cuerpo, donde dan las fuerzas, en un remanso donde la indiferencia se hace cómplice obligada, mientras nadie lo ve descansa...Y pasan, vuelven a pasar, inútilmente espero que alguien más lo vea, un registro, un gesto....nada...
  En la estación de servicio la cola de autos y camiones ha aumentado. El colectivo urbano se demora tanto, pero tanto, que sopeso la idea de marcharme caminando. Mientras tanto te observo. Ha venido alguien, alguien ha salido, nadie te ha mirado...con esfuerzo cambiaste de lugar, te echaste como bolso desinflado...creo que más te dolió la indiferencia, como a mi.
   Sobre los techos de las casas con rejas negras y paredes pintadas de verde y salmón las copas frondosas se elevan, amarilleando.
   Unos y otros se cruzaron, sin verse. A todos los vi, nadie supo que estabas allí. Quizá fuera mejor, te hubieran arrojado con cajas destempladas. Pero era tu futuro lo preocupante..en aquel sitio, tantos peligros, acechanzas..qué hacer, hay veces en que es casi nulo el espectro de acciones posibles. Sólo pensé que contactaría con alguien que conozco y vive cerca -solución indeterminada-. 


Can 3. Sebastián Chillemi. Técnica mixta.
   

   El rojo colectivo asomó en la curva. Subí. Volví la cabeza y miré por la ventanilla, ya no pude verte más. Me pregunto qué habrá sido de vos en esa vereda, ese mediodía de otoño, con ese cielo tan celeste acunando tu infinita soledad...***

                                                                    Texto: M.A.O
  

2 comentarios:

  1. En el barrio donde viví los años de mi infancia era frecuente encontrarse con perros deambulando por las calles. Agunos de ellos incluso se agrupaban y compartían sus destinos. Era un barrio muy diferente a como es en la actualidad. En aquella época abundaban terrenos con casa abandonadas o que habían quedado vacíos tras una demolición en espera a que una mejor situación económica animara la construcción de nuevos edificios. Era en estos lugares donde a los chavales nos gustaba reunirnos y construir "guaridas" que en ocasiones compartíamos con los perros callejeros. Dos de ellos fueron grandes amigos de aventuras. Los teníamos a refugio y les proporcionábamos alimentos y mantas viejas para las noches de invierno. Recuerdo que muchos días me acompañaban al colegio, y en ocasiones me venían a buscar a la hora de la salida. Una mañana de un día de vacaciones salí de casa a buscar a "Moro" y "Linda" -que era como los llamábamos-, al lugar donde los teníamos cobijados. Justo al girar la esquina de la calle, me encontré con la escena de dos funcionarios de la perrera municipal que tenían agarrados por el cuello con un lazo a nuestros perros y los introducían en una furgoneta. Nunca más volvimos a saber de ellos.

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  2. ¡Qué tristes y tiernos recuerdos compartís conmigo Jan!!..puedo imaginar el impacto que habrá significado para vos la visión de ese cuadro, una visión clara de la intolerancia de las sociedades para con aquellos que les resultan molestos. Por aquí también tuvimos la nefasta perrera, hoy día ya no funciona como lo hiciera otrora, juntando perros de la calle para sacrificarlos. Su función es realizar operaciones de castración para mantener un cierto equilibrio en la población canina y felina -colaborando además con la desparasitación y atención veterinaria en algunos casos-. De todos modos nunca se da abasto, mucha gente es irresponsable y no cuida a sus animalitos, cuando las perritas entran en celo las largan a la calle, asi la cadena de reproducción es infinita. Hay muchos grupos de protectores que trabajan con ahínco en la defensa de estos animales, es más..en el centro de la ciudad hay un grupo de perros que todos conocemos, durante el invierno algunos hasta llegan a "vestir" pullovers que les hacen manos caritativas, han pasado a formar parte del paisaje de la ciudad. Para que el afán de exterminio quedara atrás se necesitaron muchas voluntades unidas, gente común también nos movilizamos, íbamos con pancartas hasta la municipalidad -esto sucedió hace ya muchos años, pero aún en democracia subsistió un tiempo tan terrible práctica-. ¡Triste destino el de Moro y Linda! nunca habrán llegado a comprender por qué las mañanas de juegos y aventuras se trocaron de golpe por la prisión y el desamor...quiero creer que, al menos, les habrá quedado el cariño y amistad que ustedes les brindaron y en su breve tránsito por la vida tuvieron la oportunidad de ser queridos, algo que no les sucede a todos, sean de la especie que sean...Gracias Jan por compartir estas postales de tu recuerdo de la infancia!, de hecho puedo imaginarte en ese instante de infortunio, alguna vez viví algo similar, aunque ya no era una niña..
    Te envío un gran abrazo, fuerte, fuerte...gracias otra vez..
    Mabel

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