Las cosas que me gustan...

  • Me agradaría saber que pertenezco a una especie que fuera capaz de respetar la vida en todas sus expresiones y convertir al Planeta en un gran hogar para todos...

jueves, 8 de diciembre de 2011

El examen.

¿Qué fibras moviliza en nosotros el examen, la evaluación, la exposición ante los ojos del otro?
  Seguramente habrá escritos una buena cantidad de ensayos y estudios sobre el tema, pero éste no es mi propósito hoy, sino interpretar desde mi lugar y situación lo que esa experiencia significa.
  Y bien...aquí lo tenemos: es el esperado, vilipendiado, temido, ansiado, previsto, demorado, pospuesto, ineludible EXAMEN. Primero se tiene el registro, un buen día aparece esa fecha, esa marca en el calendario que da cuenta de un suceso por acontecer, es en el futuro -que no existe y cuando ocurra será presente- y está allí, alertando sobre la inminencia del hecho. Luego es la fase de ordenamiento, hay que prepararse, buscar elementos, organizar la agenda, maximizar los "tiempos" personales, hacer gala de enorme paciencia y remitirse a girar en un circuito repetido -y rediseñado a veces- que durará muchos días, donde lo mucho está dado por la proximidad o lejanía de la situación en si.
    Vendrán horas de concentración, divagues, asociaciones, reiteración de algunos tramos, coqueteo con las síntesis y trazos inseguros en los resúmenes. Habrá que transar con los vericuetos de la memoria, que quiere irse por otros lares y no se somete asi como así a la tiranía de la necesidad. Un tiempo largo será de preparativos, un tiempo acelerado el de los días previos y, por fin, un tiempo "dramático" el que antecede al momento cúlmine, el preciso momento de dar el "examen".
  Por cierto, la materia y contenido pueden ser todo lo diverso que podamos imaginar y rastrear en un universo posible de situaciones a exponer ante otros. Representa un desnudamiento de las propias posibilidades, la expresión in situ de nuestras potencialidades, el despliegue de habilidades intrínsecas -y adquiridas-, la magia de lo que irrumpe sin aviso en el momento predeterminado. Asi podrá ser un extenso planteo teórico, una disertación profunda -o vana con aires de lo mismo- un despliegue de destrezas y motricidades, un abanico de creaciones supeditadas a un cierto "programa" previo....sea cual fuere su contenido él pondrá sus condiciones...habrá tenazas en el estómago, vacíos en la mente, desorden en el orden, corazón arruchado, manos húmedas, bocas secas, temblores súbitos..y él allí, sereno, impersonal, esperando para dar su veredicto final.
  Podrán ser acreditaciones, pasos a cumplir para metas mediatas,  habilatación para atravesar una puerta, un umbral, peldaños a subir, camino recorrido y certificado. Es la mirada del otro, ese  que está allí, del otro lado, como observador y crítico, tranquilamente dispuesto a dar su palabra habilitadora o no, su certificación positiva o su desacreditación cruda y cortante respecto de lo observado. Hasta en el arte se dan estas cuestiones, se crea y luego se expone, es una apertura a los ojos de los otros, un ligero impasse entre lo que se percibe como propio y lo que devendrá a partir del juicio ajeno. 
   No se si tan "magno" momento es cultural, si ha devenido a través de los siglos, si en el principio de los tiempos existió...aunque presiento que es pertenencia exclusiva del ser humano y arrastra con ella desde el confín de las eras, desde el inicio mismo de la presencia del otro ante nosotros y la mutua desnudez que implica la mirada que juzga, que evalúa, que devuelve -cual si fuera un espejo- una imagen de nosotros que hasta entonces no conocíamos...y quizá sea ésto lo que nos provoca pánico.***

"LIGERO PROBLEMA DE CONCEPTO". KYRIOS AETHER. ILUSTRADOR.
BARCELONA. ESPAÑA.


TEXTO: M.A.O
                                                

2 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Querido Amigo: ¡mil gracias! Creo que es una situación que todos atravesamos en algún momento de nuestras vidas. ¡Abrazo enorme!!!

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